domingo, 25 de enero de 2009

Wave poems

He tried to blur the sun
With his finger tips and soul
It was unreachable,
So he said goodbye at last.

They have been together
Since he remembered
He saw him grow, and laugh and cry
He taught him how to love a woman
He made him understand that dreams worth everything
And he also made him understand that we wont be there forever.

He got older, quite older
Wrinkles and white spread through his face and hands
He wanted to stay, he wanted to teach his grandson

He understood how to be a father when he met Benny
And tried to remember the old days
He said to him that the old days were always better
They were different, they smell different, nicer

It smelled like victory, sex, and rock & roll
It smelled like oil and tangerine sodas
It smelled like youth, and dreams and revolution
It once smelled he thought

So he said goodbye to the smells, to the cars and the sex
He said goodbye to his youth and his mistakes
He said goodbye to Benny, and that... that hurt the most.


NATALIA RIVEROS ANZOLA
ES USTED CONCIENTE QUE A CADA MOMENTO DECIDE SI PIENSA... O SIENTE?

Angela Botero López

Paralelos

Taller 3

En el año 1908, Emilia y Carlos se amaban en secreto. Pero su amor no podría llevarse a cabo. Escribieron en su pupitre "Aunque el amor sea difícil, vale la pena, siempre que se desee".

Es el año 2008. Carlos y Manuel se amaban en secreto. Un día Carlos se sentó en aquel pupitre, pasó su mano por debajo y encontró algo tallado. Se la mostró a Manuel. Sonrieron y se tomaron de la mano. Ellos sabían que valía la pena.

Solución narrativa vs Solución poética

Taller 2

ANTES DE UN SUICIDIO

SN: Traté de encontrar la pared más resistente, la sábana menos gastada. No quería que nada fallara. ¿Qué más hay por vivir? ¿Qué falta? Busqué maneras de hacer nudos, cerré mi puerta con seguro y pasador, no quería que alguien me salvara. Limpié mis manos, sudaban mucho. Busqué una hoja, escribí NO FUE SU CULPA. Puse el nudo alrededor de mi cuello, me dejé caer... descansé.

SP: Alma fracturada, débil, cansada
Cuerdas, muros, llaves
Qué poco me queda, qué tanto me falta!

DESPEDIDA

SN: Recordé cómo me consentía, su manera de verme, de olerme, de amarme. Lo olí, pasé mi mano por su pelo, por sus ojos mojados, no quise que hablara porque o sino jamás podría irse. Lo besé y él entendió todo. Era necesario separarnos, este amor era más grande que él y yo.

SP: Es tarde para amar diferente
Hemos matado lo mejor, hemos olvidado lo hermoso.
Es hora de avanzar, es hora.

ELEMENTO PERTURBADOR

SN: No podía dejar de temblar. Sudaba y sé que quería matar. Matar a ese que me había dejado vacía, desnuda y ensangrentada. Me dolió tanto, sentí tantas cosas adentro mío. Sentí más de un hombre, más de dos manos. Muchos gritos y gemidos y pasión. Pasión que nunca sentí.

SP: Cuerpo ultrajado, maltrecho, maldito
Lleno de dolor, de escándalo, de miedo.
Ganas de venganza, ganas de morir.

El centro

Debo confesar que nunca había caminado por el centro como lo hice hoy, despacio, observando, conociendo, anotando todo lo que me pareciera que debería estar plasmado en este papel.

El centro es tan diferente al norte, al sur, a cualquier espacio de la ciudad, posee características históricas inigualables, tan solo ver las calles, los edificios, las plazas, las palomas, lo remiten a uno a aquellos sucesos que aprendió en octavo de bachillerato, aquella historia de Colombia que a veces nos impacta, y en mi caso, así fue. Recordé el florero de Llorente y el año de la independencia, recordé la toma del palacio de justicia, también las veces que he ido a mirar la iluminación navideña con mi familia, tantas imágenes, tantas luces, caras, vestimentas, ladrillos, pasos, huellas, esta experiencia es única, y me parece increíble que llevo casi veinte años viviendo en la misma ciudad y hasta hoy conocí un poco de ella.

Comienzo a ver mis apuntes, y vuelvo a recordar cada olor de la calle, de los transeúntes, los carros ya oxidados, el viento denso y oscuro, la multitud y también recuerdo cada imagen, las palomas, los ladrillos, los edificios grises del polvo, la cotidianidad, las ventas, y es así como esta historia comienza.

La primera imagen que recuerdo es la de la plaza artesanal, que está situada diagonal a “La Calle del puente de latas”, rodeada de los antiguos cachacos, con sus bastones y sus sombreros, que desfilan por las calles citadinas tratando de devolver el pasado, sus tardes en la plaza, con un café y un buen cigarro, sus charlas sobre política y el amor. También, encuentro indigentes que indagan en las bolsas negras que solo les recuerdan su condición, inmersos en basura, en vicio, en pobreza, en tristeza. Así mismo, veo emboladores, y hay uno, que me causa curiosidad, porque es el único en su fila que no está trabajando, por eso prefiero preguntarle a él alguna información sobre los nombres de las calles. Este embolador es un hombre ya mayor, con algunos defectos de cicatrices en la cara, y me contesta que en realidad él no sabe, pero que podría conseguir información en la carrera octava con calle décima, así que me dispongo a darle las gracias y a emprender un largo recorrido en el que encontraría muchas sorpresas, y un final que me cautivó.

Mientras camino rumbo al destino que me informó el embolador, comienzo a empaparme de un lugar diferente al mío, diferente a lo que acostumbro, a lo que huelo, a lo que veo, es así como comienzo a ver un indigente que baila salsa con una columna, y puedo notar que baila con un son increíble, lo que me hace suponer que en algún momento, fuera de las drogas, debió ser un gran bailarín. Veo diferentes locales e instituciones, uno de zapatos; Garvi, de ropa; Only, el ministerio de Comunicaciones, El Dolarazo, Don Pollo, Banco Caja Social, Pat Primo, El septimazo que es una frutería y cafetería, La casa comercial la moneda de oro, una droguería; Drogas Plaza de Bolívar, y en este momento, luego de ver este letrero, me voy acercando a la plaza de Bolívar.
Los letreros son el claro vestigio del tiempo, de los años, de la modernidad, parece como si alguien hubiera detenido el tiempo en algunos locales, porque logran mantener la esencia de hace tantos años, los colores y la tipografía demuestran que fueron hechos hace años, y que la modernidad todavía no ha logrado quitarles esa huella del pasado.

Rumbo hacia la plaza, me encuentro con otro letrero, “Primera calle real del comercio” voy caminando rumbo a la Casa de Nariño, paso por la plaza de Bolívar, y en la Alcaldía hay una pancarta con el siguiente mensaje: “¿Hasta cuándo? Acuerdo humanitario ya”, la alcaldía queda en la parte derecha de la plaza, mirando hacia el norte, el capitolio nacional, a la izquierda la Catedral Primada y al sur, el Palacio de Justicia, victima hace unos años de los atentados del M-19. Mas adelante hacia el norte, encuentro el Colegio San Bartolomé, fundado en el año 1604 y el senado, ya cerca de la casa de Nariño.
En las paredes del Capitolio Nacional encuentro un tallado que dice:”Aquí en este luctuoso sitio el día 15 de Octubre de 1914 fue sacrificado por oscuros malhechores, traidoramente y a golpes de hacha el egregio varón Doctor y General Rafael Uribe Uribe amado hijo de Colombia y honra de la América Latina. Octubre 24 de 1914”, luego, voy dejando atrás el capitolio, y me dirijo hacia delante, sin realmente saber qué me espera, la tarde es hermosa, el sol ilumina las construcciones de una manera que se mezclan sombras y luces, y es este mismo sol el que deja ver otra cara de la realidad, una más limpia, más clara.

Debo decir que mis dos pies se han convertido en mi motor, mis manos en mi testigo, por eso, al caminar, es que, la ciudad muda se convierte en poesía, en canción, se convierte en historia, en un flamenco, “Como quieres que te quiera si no te tengo a ti, como quieres que te quiera, tan lejos ya de mi”, este flamenco de Rosario ejemplificaba lo lejos que estaba yo de esta realidad Bogotana, tan mía, pero tan lejana.

Sigo caminando por la “Primera Calle real de Santa Fe de Bogota”, y observo un nuevo nombre: “Calle de la botica”, en ésta, se encuentran muchos abogados y senadores, y me causa curiosidad que hay una enana saludándolos, y ellos le responden, así, mientras continuo, para poder llegar a la Casa de Nariño debo pasar por entre un guardia presidencial y un policía militar, quienes me piden que abra mi bolso y que por favor camine por la acera y no por el anden, claro está, que es por cuestiones de seguridad.
Luego, llego a la calle “La segunda Calle de la carrera” así que se evidencia un seguimiento, una línea que une los nombres, de la primera pase a la segunda, así que mi viaje se vuelve cada vez mas interesante, mientras miro de cerca, desde donde las rejas y los guardias lo permiten, la casa de Nariño está decorada con varias palomas grandes alrededor, me pregunto para qué, para recordarle a la gente el eterno símbolo de la paz? Mientras me hundo en preguntas sin sentido, llego al final de la calle, y nuevamente me reciben o me despiden, un guardia presidencial y un policía militar, es casi un deja vú.

Al salir de ese ambiente de seguridad, de escoltas, de policías, trajes negros y verdes, armas, zapatos lujosos, maletines, y calles adoquinadas, llego a la “Calle del Puente de Lesmes”, la cual, en su interior, posee varios locales antiguos, uno que llama mi atención es el de afiches y carteles, ya que creo que es de éste local que salen todos aquellos afiches que veo por las paredes de la ciudad.
Luego, me encuentro con la “Calle del fiscal”, y en ese momento, como si se tratara de una escena, un policía paró el tráfico para que pudiera pasar una camioneta blindada, realmente se alcanzó a sentir el silencio, la curiosidad. Por un momento se paralizó el tiempo, instante único, y luego, cuando terminó esta escena citadina, el ruido retornó, las palomas siguieron su curso, y el sol, ya comenzaba a acostarse.

Mientras escribo, las hojas se caen, el esfero se queda sin tinta, y las calles no siguen por el nombre, lo que genera una confusión. Simplemente acaban en cuanto a casas e infraestructuras, pero en realidad, dos nombres de calles pueden encontrarse en la misma calle, en la misma dirección, así, me encontré con la “Calle de la botica” nuevamente, y frente a esta, la “Calle del Olivo” y siguiendo este curso, “Calle de san Alberto” y “Calle de San Felipe” y finalmente el nombre que cambiaria el curso de esta historia: la “Calle de san Carlos”.

Posiblemente se preguntarán cómo un nombre puede cambiar el curso de una historia, o de toda una experiencia, pues fue así, ya que, en el momento en que regresé a la Plaza de Bolívar por la “Calle de San Carlos”, yo continuaba anotando todo aquello que consideraba debería escribirse, cuando, en ese momento, se me acerca un señor, que me pregunta qué si estoy haciendo una tarea, claro, no podía suponer algo diferente al verme escribir en una pequeña agenda tan detenidamente, así que le respondo que sí, debo confesar que en algún momento llegue a sentirme ciertamente intimidada, era un señor que trabajaba allí, hablándole a la gente, y fue así, como encontré en el un libro completo, una vida dedicada a la historia de la Plaza de Bolívar, y fue en él en quien encontré respuestas, fue quien me dijo que la “Calle de San Carlos”, se llamaba así por el Palacio de San Carlos, y que antiguamente las calles se llamaban y reconocían era por nombres, adjunto a esto, sacó unas hojas, un poco sucias por el polvo y el trajín diario, me dio a entender que era un historiador de la Plaza de Bolívar y que ése era su trabajo, en las hojas pude entrever que tenia anotaciones de cada una de las construcciones, sabia su diseñador, constructor, y año en el que fue construido, mencionó que al Capitolio lo llaman “El enfermo de piedra” porque tardó 75 años en ser construido.

Al hablarme, las sombras en los edificios se magnifican, las palomas se mueven al unísono, y así, le doy las gracias por la información, unas cuantas monedas que él me pide con la mirada, y sigo caminando, asombrada de cómo un ser al que se considera invisible, sabe más que algunos de los que trabajan en las instituciones de piedra y mármol.
Al despedirme, camino, pero se me ocurre algo, quisiera pedirle su instrumento de trabajo, sus hojas sucias y escritas con un esfero rojo, para poder conocer acerca de él, de la historia, de su vida. Porque unas hojas y unas letras sí dicen bastante, así que me devolví, le pedí cordialmente si podía prestármelas, realmente pensé esperar una negativa, pero sucedió todo lo contrario, me las entregó sin esperar nada a cambio, solo su devolución. Le pedí información sobre dónde encontrar una fotocopiadora, y él respondió como si conociera esa plaza como sus propias lágrimas, sus propias noches de vicio, su palma, sus únicos zapatos.
Fotocopié sus hojas, y guarde las copias como si fueran un tesoro, la prueba de su vida, de su tiempo, de sus gustos, de su sustento, y fue así como traté de encontrarlo nuevamente, y allí estaba, saboreando un helado de vainilla, y tan solo dio las gracias con la mirada, al ver que sus hojas habían regresado al lugar que pertenecían, sus manos.

¿Su nombre? Carlos Rodríguez. ¿Sus días? En la plaza de Bolívar. ¿Su profesión? Persona. ¿Su nombre? Respuesta. ¿Sus días? Preguntas. ¿Su profesión? Amigo.

Writing the extremes

White guy:
I just want to tell you that for many centuries I have been neglected and cursed because of the colour of my skin. My mother has always taught me that the sun has kissed me and poured magic in my hips and feet.
You have been blessed with the white and the terrible dance steps; you haven’t suffered the rejection and the sense of disgust. You don’t know what is like to enter in a place and feel all eyes on you, because people see me as a thief, a pimp, or worse, they just call me black.
That is all I am in the world, a black guy, with big lips and white shiny teeth. I am not a doctor, or a teacher. I am seen as a rapist or a mistake of nature. That is what I am at your eyes, less than you, and my children will have that image also. We are just the legacy of slavery and poorness, and drugs and that music you call devil rap.

I am so more than that, you just have to open your white ears, your blue eyes, your red heart. That is all you have to do. You will see. I am more than that. We all are.



From: A “black” guy

The blind writer. Narrative text


I’ve seen the lights since I remember. They are pink, and sometimes yellow. My mother says she can’t see them because only kids like me can. She loves when I see the lights; she tells me she feels happy, so she puts my hands into her mouth to show me, I feel the curve of her lips, and how her cheeks suddenly seem bigger.
She is beautiful, but not as much as the lights I see. My mom says they are angels that come to play inside my eyes, they roll and fly through my head, and they seem brighter because they fly in darkness.
I always ask her if she sees some kind of light, if she sees the angels. And she answers that it is difficult for her to see the lights because that is only for sweet boys like me, because angels laugh and talk as I try to sleep.
I know what darkness is, and I am not afraid of it. There is always a light fluttering, and they fill the black with colours, all type of lines and circles, pink, yellow, red, green. I know the colours because mom has taught me how they are, I love her so much, I hope one day she could be able to see all the lights.

Fire poems

Tongue licking his lips
Silk falling into the floor
Crawling into his back
Hearing a powerfull clap
It all turned black, and blue and white.

And it didn’t hurt. And it suit my soul.
And I felt it warm and hard
And it suit my hand

It felt like boiling oil
It felt right.
The light of the sun is nearly missed through the lines, my hands are dusty and my mouth tastes like copper. It is so cold and moist; it feels like a storm is coming. This place is strange for me, it is black, and grey, and white. It has no other colours than those.
I can feel how my back shivers, how my nose tries to collapse with the smell. It smells like corps, blood and other things I don’t want to think of.
Someone is by my side, and he excuses himself for what he is going to do, he opens his pants, and starts to urinate right beside me. I get wet and I feel sick. Now the floor is all wet, and the smell of urine is penetrating the space. Where am I? I only hear some voices, and shouts and crying. I still feel cold and hungry, but I am mostly scared. Where am I? I asked the guy that just pissed on me and he said that we won’t be outside in a very long time… what does this means? He tells me that I better get used to this jail, this will be my home for a long long time.

Death

Sometimes I feel I am being chased
By your shadow.
I don’t fear you
At last, you are my most precious company.

At night I hear you crying
Asking for mercy
You love darkness
Can’t stand the light of heaven.

Eternity is your master
And hell your enemy.
You know the lines of my body
My breath is your music
Your sight is my way
And your voice my eternal secret.

Sweet agony of chasing sinners,
You have come
I want to touch you
You want to feel me

My blood starts running, towards you
So warm, so red and black,
You love the way I taste
I love the way you breath on my neck.

You have filled my body
With your essence,
Mystery
You have all of me.

Like venom

You hate my image
You hate my breath,
Your hands full of sweat
Want to maltreat me,
You want to hurt me
Oh! How sweet will it be for you
To see my blood covering the floor.

Your eyes can’t stand seeing me
Your ears abhor my voice

Bulged eyes
Scratched flesh
Burned hands

Every time I pronounce myself
You burst my mouth
Every time I walk
You make me fall
You end my steps
You end with my dreams

Hate
Hate
Hate

Want to kill me. Hurt me. Punish me

You have caved my tomb
And said everyone I’ve died
Have I?
I just know it is hate that crumbles your veins
Up and down
Fast, furious, almost spicy, and hot, like venom
It is just hate

Hate
Hate
Hate

Colección de escritos. Escribir para publicar.

Taller 1
"Entrar en"

Se debe escribir lo primero que se piense sobre un escenario escogido aleatoriamene. FIRST THOUGHTS.

SIGLO XIX
Se firmaron papeles, se hicieron concesiones, se soltaron algunos, otros sólo agradecían a Dios Macúa por haber escuchado sus súplicas. Ya no eran pertenencia de nadie, ya podían levantar la frente y aclamar su libertad.

1941
Mi padre empezó a guardar su dinero con rapidez, el anillo de mi madre lo guardó en el revés de su chaleco, apagó el radio y se dio la bendición y nos abrazó. Mi hermano y yo no comprendíamos qué sucedía. Dibujó en una servilleta una estrella de David y salió a la calle a esperar su suerte.

LA CIUDAD
Tantos ojos iguales, tantos pasos, tanto de lo mismo. Hay muchos colores, una pantalla gigante que anuncia las noticias sobre un país remoto que sólo se asocia con guerra; Colombia. Y ahí me vi sola, en un lugar donde me miran extraño, en donde mi baile y mis ojos son diferentes, en donde soy occidental y nada más.

BAR
El olor a humo de cigarrillo fue lo primero que noté. Hombres y mujeres envueltos en máscaras que sólo desean una noche, sólo una para sentirse hermosos, satisfechos, sensuales. Copas, velas, alcohol y muchas ganas de sexo. Sólo por una noche, al ritmo de cualquier canción en cualquier baño.

LA CASA
Al entrar, no tuve que quitarme los zapatos como en las de otros amigos. Mis pies se ensuciaban con el piso, las paredes exhalaban polvo, había un sólo cuarto y ahí dormían día y noche María y su familia. Había una caja de cartón en una esquina del cuarto, esa era la esquina de María, donde escribía todo aquello que no podía decir.

TRABAJO
Sé que debe estar furioso. Me escapé de este chuzo que sólo me acuerda el fracaso que soy. Estoy cansada, me duele la cadera y la boca, ya no quiero oir más frases de amor ni de lujuria, no quiero recibir más copas de frutas y ya no quiero oir más promesas. Me cansé de vender, ahora quiero comprar.

LA GUERRA
Prendí el que sabía sería mi último cigarro. Contemplé los cuerpos de mis soldados, recordé las viudas y los niños, recordé las canciones y las armas. Todo era lodo y más lodo, y mis tímpanos no soportaban un misil más. Lo fumé, sentí cómo el humo llegaba a mis pulmones, luego, cogí el revolver y dejé de ver tanto dolor.

RIO DE JANEIRO
Desde niñas las enseñan a mover los pies y las caderas, a sonreir y a amar la samba. Les enseñan a ver la vida en rojos, amarillos y verdes, pasteles y dorados. Les enseñan a amar el carnaval.

FUTURO
Compramos el ejemplar x385, se supone que cocina, salta, canta y hace todo lo que le digamos.



CLASE: ESCRIBIR PARA PUBLICAR
TUTOR: Miguel Mendoza

lunes, 12 de enero de 2009

“..Intenté poner un puntito de cordura..La ternura, fuiste tú quien la aportó..”.. Así son las relaciones con futuro cero..

(Paraiso sin ti)

lunes, 5 de enero de 2009

entre amores negados

Hoy acabé otro libro... "De los amores negados".. y pude ver cierto aire de mi vida en esas lineas... cada punto y coma eran pausas para leerme.
A este punto entiendo y dudo del amor negado en mi piel.
leía el libro y veía negaciones en todas partes...
Tengo algo de Fiamma y de Martín, de su relación gastada, del sexo matado en dolores de cabeza y de cansancio, de las riñas propias de la calle, del amor esfumado... de los cafés fríos, del cuerpo pidiendo a gritos un cambio... de las páginas blancas y limpias... o limpias no, mas bien enmohecidas con la rutina... de los versos que no se asoman, de la luna que ya no se regala... de las canciones que solo son recuerdos y no excusas para tocarse como si los cuerpos solo duraran una noche.

Qué se niega acá? el amor diarios... el besarse la risa, el beberse de amor, el comerse las líneas, las comisuras de los labios, morderse la vida... deleitarse.

por otro lado... encontré algo en David, ese personaje que nutre un momento dado en la vida de Fiamma, ese que rescata el amor por el arte, por ver las estrellas entrelazados, por devorarse las vidas, por hacerse el amor en una orgía de besos. Encontré en él...la otra negación...
En ningún momento negué que se me metió en el alma, los dedos, el cuerpo... y rozó el corazón más fuerte de lo que hubiera querido. Fue quien tocó el corazón y lo sacó del letargo del otro amor negado...

entre amores negados... me despido. Hoy solo quería escribir esto, porque tenía como abandonado este vicio que tanto bien me hace...
a veces me encuentro pensándote.. otras olvidándote... y muchas otras le ´pido al corazón que se abstenga de sentirte... porque después no sabría qué hacer...

quién sabe mañana como amanezca el corazón.. y aun mas... con quién amanezca adentro...
resta esperar.. como siempre..

Natalia