viernes, 21 de julio de 2017

Todo tiene una explicación (Marwan)


Cada vez que he hecho daño,
que he sido infiel o no he cumplido mis promesas,
cada vez que he vivido demasiado deprisa,
cada vez que he convertido en polvo las ilusiones ajenas
y he dejado tierra quemada a mi paso
lo he hecho -siempre- por un sólo motivo:
el miedo a no tener ningún sobresalto más
en la calma que otorga la cómoda rutina.

Soy de ese tipo de hombres
que no hayan sosiego en la piel de la costumbre,
no soy amigo de los contratos donde se esconde el tedio,
no conduzco bien por los carriles de la monotonía.

Mis semanas necesitan -a veces- alguna herida,
algún golpe la línea de flotación.
(De este extraño modo me equilibro)

Nunca me gustaron demasiado los abrazos rutinarios,
el sexo cansado de los mayores, los caminos andados.
Así que por favor, te lo pido por favor,
alguna vez haz como que no me quieres,
sólo por un rato
y ya verás
lo mucho que yo te vuelvo a querer.

viernes, 6 de enero de 2017

A la mar

"Colgué los guantes al revés. Bajé por agua para una pastilla y no recuerdo si me la tomé. No la sentí en la garganta, mucho menos en la panza. He estado buscando vuelos a Madrid desde anoche. Buenos precios, buenos días. Un 5 de enero".

"No sé si seas lo suficientemente curioso como para llegar a estas letras. Se me salen, créeme que se me salen (y eso que tengo 7000 más por escribir). Pero estas valen más. Estas que salen de todas partes y van a ti". No tengo idea qué acaba de pasar.
                            "Yo tampoco".

"Y recuerdo que bailamos. Algo de A la mar y fuimos a una playa. Lo invité a mojarse los pies".

"Le pedí que sólo me mirara. Que me mirara toda. Que me recorriera, que me comiera la boca a besos (comer la boca a besos, eso lo dijo él). Me dijo que estaba justo donde mi mano estaba. Bailamos muchas horas. Nos acostamos tarde. Nos reventamos de ganas. Una, dos y tres veces". Madrid, ven a Madrid.

"Mis dedos de los pies lo saludaron hoy desde temprano. Su barba me despertó despacio. Me recorrió otra vez. La luz entró en su ático. Sus pies me saludaron a mí. Le dio besos a cada una de las curvas de mis pies. Volvimos a poner la canción que oímos ayer 30 veces. La repetimos hoy y nos repetimos hoy. Y hoy todo lo he hecho al revés. Porque así pasan las historias que te revuelcan el alma... te dejan al revés, al derecho y al revés otra vez".

Me gustas, como los besos largos.

Go deep.

Enero 6.

Natalia Riveros Anzola.

sábado, 26 de noviembre de 2016

Para ti, Natalia

Te escribo porque generalmente las letras no van a ti, sino que salen de ti.
Recuerda, cuando en algunos años vuelvas a leer esto, que estabas en Prishtina, Kosovo. Que fuiste a un lugar del que sentiste tenías que escapar corriendo, que no querías caminar por donde habían encontrado 44 cuerpos de albaneses que habían masacrado los serbios. Recuérdalos, recuerda que pisaste las hojas y el barro y los troncos. Que algunos te cogieron de la mano para que no te quedaras sola. Que simplemente sentiste que estabas caminando sobre el hermano, el padre, el hijo de alguien. Que no se te olvide lo que viviste hoy. Que eres fuerte porque sueñas con algo diferente, que eres valiente porque sólo esperas que esto no vuelva a ocurrir, que eres una soñadora y hoy te fuiste al piso. Hoy tus piernas temblaron, el estómago se te revolvió y te faltó el aire. Acuérdate que Alejandra te abrazó y te dijo que lloraras y lloraste. Con dolor, con asco, con angustia. Recuerda que Evie te cogió los dedos de la mano para que no bajaras sola, porque sabía que sólo querías escapar. Acuérdate que te acordaste de La Escombrera, de Medellín, de tus muertos, de sus muertos, de las caras, las manos, la ropa, las tumbas, las fotos de Héctor Abad Colorado. Los ojos, las motosierras, la tierra... la tierra... la tierra.

Recuerda que cuando bajaste la colina te encontraste con el piso firme pero tus piernas no lo sabían todavía. Temblaron, temblaste. Siempre recuerda que Alejandra te abrazó, que Dimitri te ofreció un cigarrillo porque no supo cómo darte un abrazo, que Poppy te ofreció un abrazo y no supiste recibirlo. Recuérdalo todo y recuérdate siempre.


miércoles, 2 de marzo de 2016

Se había ido

Hace tiempo.

Se le había olvidado darle cuerda al corazón que ella tantas veces amó. Se le pasaron las letras por debajo de los dedos -como cuerdas, como abejas- y no las sintió. Hace tiempo dejó de escribirle y sólo se dio cuenta cuando ya no firmó igual. Ella amaba encontrar la primera página de los libros que él le regalaba llena de letras y un te amo sin falta. Como le hacía de falta!

Hace tiempo y ella no supo el momento en el que pasó. Se fue yendo. El miedo llenó los sueños que venían con ese siiempre que nació de la espontaneidad y del amor.

Ayer ella se quedó sin ese siiempre. Sin eso que los mantenía unidos, atados, amados. Él la soltó hace tiempo. La magia se debió esconder debajo de la cama con los colores que ella perdió. Ella jamás le había tenido que recordar que la amara. Jamás.

Hace tiempo. Cuánto tiempo?

El siiempre se va. Él se va. Ella no sabe cómo quedarse con un amor a medias, miedoso, con sólo un día al mes de manera extraordinaria.

Hace algún tiempo era extraordinario. Invencible. Fuerte. Como el río del que él alguna vez le habló.

Me amas? Sí
Como antes? No
Me amas? No

domingo, 21 de febrero de 2016

A la final... En vida misma te matan. O te matas. Sin armas. Ni sangre ni granadas. Te mata el olvido de lo que te hacía sentir completamente vivo.

sábado, 9 de enero de 2016

Él

El amor a raudales. Tormenta. Charcos. Chispitas mariposa.
El impaciente disfrazado. El que impacienta cuanto tengo.
El fugitivo en su propia cabeza. El que aguarda. Espera. Considera.
El que analiza. Recuerda. Mira.
El que moja. El que escribe de vez en cuando eso de llover de amor.
El que alza los hombros después de cada frase en una conversación difícil.
El que vive haciendo música con los dedos con cada lápiz que encuentra. Lo pone a girar en medio de dos dedos y todo gira con él.
El que se quedó apenas llegó. El que no pude soltar, ni quise soltar aún cuando quise. El que me hace quererme a pesar de todo lo que he sido y soy.
El que quiere alcanzar su cabeza... Aunque a veces su cabeza se pierda en dolor. Al que le tiemblan los ojos y los párpados y las mejillas para contenerlo.
El que recorre. Se detiene. Se maravilla.
El que le ha ganado tantas batallas a la vida. Mi valiente. Mi presente. Mi angustia.
Mi velita de diciembre. Mi deseo de hace tantas velas y tantos cumpleaños. Mis palabras sinceras. Las que retumban. Las que se escapan... Como estas de hoy.
Mi antojo. Mi improvisación. Algo de chocolate con queso. El olor de la navidad. El dormir en una hamaca y que caiga el sol de a pocos. El que lee y fuma y escribe a la vez. El de las letras certeras. El del corazón inmenso... En el que yo habito. El que cuida, se cuida y me cuida. El que se olvida de él.
Él. Que me ha enseñado tanto a desaprender, a vencer, a no dejarme.
Él. El de los ojos crespos de hace tiempo. Los únicos que quiero.
El de las uñas gorditas y los pies que él detesta.
El de dormirme. El de quererme. El de sentirme.
El de hacerme reafirmar la idea de que valgo. Que valgo un mundo.
El de las pausas y los arrebatos. El del amor fuerte, amarrado, fugado. El que abraza y todo pasa. Él. Tú. Amor mío. Tú.
Natalia