viernes, 28 de febrero de 2014

No era de esos.

- No soy de esos. De los que cogen la mano y caminan cerca. No soy de los de inventarse nombres ni consentirse todo el tiempo. No lo soy. Y tú siempre esperas que lo sea.

- Sí... creo que es cierto. Siempre lo espero.

- Pero entiende que no es contigo. He sido así siempre. Quiero de una manera diferente, y digámoslo claro, de una manera muy diferente a la que te acostumbraste. No doy sorpresas, no soy de emociones fuertes.

- Pero te he visto feliz antes.

- Antes... dices, con otra persona?

- Sí. Sonreías más. Te enamoraste esa vez?

- Yo creo que sí.

- Enamorarse es del putas.
También me pasó una vez. Una buena vez.

- Te pasó conmigo?

- Quise que me pasara contigo.

Enredos

- ¿Trabajar como periodista?
    R/ ¿Y ganar una miseria? ¿y estar sujeta a quien paga la pauta? ¿y tener un editor que poco y nada sabe de edición?

Trabajar como periodista
   R/ y narrar. viajar. conocer. llenar el corazón. recorrer lo mil veces recorrido pero contarlo distinto. llenarse de colores, olores, mil sabores. Ir a Quibdó y andar en rapimotos. Ir a Ataco y entender que en cuatro cuadras a la redonda encontrarás todo lo que hay por encontrar. Ir a Tunja y sentir un frío helado.

 - ¿Trabajar por la paz?
  R/ y ver a los mismos en el Gobierno? Y permitir que sigan utilizando la paz como caballo de batalla? y debatirse hasta qué punto sí es posible? y aguantar los reclamos de tantos de tantas promesas incumplidas?

Trabajar por la paz.
Por la reconciliación. Por un futuro. Por tantos niños pobres. Por la paz. Por el país. Por mi hermana. Por mi familia. Por los territorios. Por esto que es mío.


Siempre pensé que me dedicaría a ser periodista. Siempre.
Desde que recuerdo escribo. Tengo los cajones llenos de libretas, a la vez llenas de frases, historias (poquísimos cuentos). Creo que trabajaré siempre contando historias. Quizás no como periodista.
Trabajaré por la gente. Por esas historias. Eso es.

N.

Canción del Amor Sincero


Prometo no amarte eternamente, 
ni serte fiel hasta la muerte, 
ni caminar tomados de la mano, 
ni colmarte de rosas, 
ni besarte apasionadamente siempre. 

Juro que habrá tristezas, 
habrá problemas y discusiones 
y miraré a otras mujeres
vos mirarás a otros hombres
juro que no eres mi todo
ni mi cielo, ni mi única razón de vivir, 
aunque te extraño a veces. 

Prometo no desearte siempre 
a veces me cansaré de tu sexo 
vos te cansarás del mío 
y tu cabello en algunas ocasiones 
se hará fastidioso en mi cara

Juro que habrá momentos 
en que sentiremos un odio mutuo, 
desearemos terminar todo y 
quizás lo terminaremos, 
mas te digo que nos amaremos 
construiremos, compartiremos. 
¿Ahora si podrás creerme que te amo? 

autor: Raúl Gómez Jattin

No lo menciones

No te olvido.

He querido hacerlo. Día tras día.
Pero no te olvido. No puedo.

Y esto va más allá de una carta con apuros.
Uno no olvida lo que más ha querido. Lo añorado. Lo amado.

No sé si moriremos de viejos. Si volveré a tener mi sala llena de tus bombas en mi cumpleaños. No sé si compraremos una casa grande y vieja. No sé si compraremos algo para los dos. Pero no te olvido.

Ni tus torpezas (alicientes del corazón), ni tus ojos crespos, ni tu bondad.
No olvido las charlas. Los besos. El sexo.
No olvido las letras para ti (aunque a veces se demoren en llegar). No olvido el vino contigo, ni venirme contigo. No te escapas del todo.

El corazón con fugas. Figuras raras. Dolor contenido.

No te olvido. Siempre que pienso en tí, sonrío.


N.

jueves, 13 de febrero de 2014

¿Y el amor eterno?


Ese es de inteligentes que estructuran y modulan los patrones de acción fijos sobre la base de ver al otro como la mano de uno. Cuidarla es mi responsabilidad y viceversa. Saber que no habrá puñalada trapera es la norma. ¡Nunca, primero me matan tres veces! Esa es la clave neuronal del amor eterno, la que mantiene el estado funcional activo y bloquea cualquier cosa que le sea contraria. Es una calidad de estado mental. Si se entiende no hay otra posibilidad que amar al otro; en cambio, querer acostarse con otro y pasarla rico no es amor. Amor es compromiso y cerebralmente está en el cerebro truhán. Uno no se enamora de una mujer porque tiene unas tetas buenísimas, uno se enamora de su cerebro, porque con él se interactúa y se avanza, con las tetas no.Amar es cerebralmente un baile y hay que bailar con el que pueda danzar con el cerebro de uno. Amar es bailar, no hacer gimnasia. Encontrar eso es muy difícil; hallarlo es un tesoro.

 Rodolfo Llinás