viernes, 21 de julio de 2017

Todo tiene una explicación (Marwan)


Cada vez que he hecho daño,
que he sido infiel o no he cumplido mis promesas,
cada vez que he vivido demasiado deprisa,
cada vez que he convertido en polvo las ilusiones ajenas
y he dejado tierra quemada a mi paso
lo he hecho -siempre- por un sólo motivo:
el miedo a no tener ningún sobresalto más
en la calma que otorga la cómoda rutina.

Soy de ese tipo de hombres
que no hayan sosiego en la piel de la costumbre,
no soy amigo de los contratos donde se esconde el tedio,
no conduzco bien por los carriles de la monotonía.

Mis semanas necesitan -a veces- alguna herida,
algún golpe la línea de flotación.
(De este extraño modo me equilibro)

Nunca me gustaron demasiado los abrazos rutinarios,
el sexo cansado de los mayores, los caminos andados.
Así que por favor, te lo pido por favor,
alguna vez haz como que no me quieres,
sólo por un rato
y ya verás
lo mucho que yo te vuelvo a querer.

1 comentario:

Fabiola Yañez dijo...

Hola Natalia. Me alegra leer que sigues activa por aquí, aunque esta entrada ya tenga sus dos buenos meses de antigüedad. Te escribo por desesperación, hace ya tres años que leí en tu blog una cuestión que se llamaba Salida 33 - Norte; contaba más o menos la historia de Isabel y Guevara. Me pegó bastante en ese entonces y quisiera releerla ahora, que me vuelve a hablar, pero cuando la busqué me encontré con que estaba eliminada. ¿Habrá algún alma que pueda venderle a Satán para volver a leer sobre Isabel y Guevara? Te agradezco desde ya si lees este comentario.