miércoles, 11 de febrero de 2009

Guantanamera

Luego de los atentados del 11 de septiembre de 2001, el ex presidente estadounidense George W. Bush instauró en Guantánamo (ciudad al sudeste de Cuba), el centro penitenciario más criticado por ONG y la ONU. El presidente electo, Barack Obama, promete cerrarlo en el plazo de un año, lo que genera expectativas a nivel internacional.

Si Guantánamo solo fuera la ciudad natal de la “Guantanamera”, el panorama sería diferente, pero la realidad es otra. El presidente estadounidense, Barack Obama, se enfrenta a un cambio drástico en su mandato, luego de que dijera que al cabo de un año, cerraría la prisión en la base naval de Guantánamo, establecida en el año 2002 para sospechosos de terrorismo.

Luego de los ataques terroristas de Al Qaeda, el 11 de Septiembre de 2001, el ex presidente estadounidense, George W. Bush, instauró un nuevo concepto para los reclusos del centro de detención. Se les llama “enemigo combatiente” a todo aquel sospechoso de terrorismo.

Actualmente, existen alrededor de 250 prisioneros que no cuentan con abogados, no tienen derecho a la presunción de inocencia, no pueden comunicarse con sus familiares, ni apelar ante comisiones militares. Según la ONU (quien ha tratado en varias ocasiones de investigar el centro penitenciario), existe una constante privación de derechos y garantías inscritos en el Derecho Internacional.

Lo que llama la atención del manejo de la justicia en este centro penitenciario, es que el gobierno de estados unidos, en cabeza de Bush, no quiso acogerse a la Convención de ginebra para prisioneros de guerra, lo que genera críticas a nivel internacional, ya que se ha sabido de varios casos de tortura y tratos humillantes a los prisioneros.

Estos tratos han sido denunciados también por la CICR (Centro internacional de la Cruz Roja), quien emitió un informe dirigido al gobierno de Estados Unidos, denunciando la aplicación de métodos equivalentes a la tortura, a lo que el Ministro de Defensa, admitió varios casos.

Es claro que Estados Unidos debe continuar con su lucha anti-terrorista, lo que debe cambiar es su metodología, ya que en Guantánamo, la violación a los derechos humanos es constante.

Leandro Despouy, abogado argentino en derechos humanos, y ponente de la ONU, considera que “la situación concreta de los detenidos en Guantánamo bajo comisiones militares significa una violación de toda serie de normas del Derecho internacional, porque aun las normas del derecho de la guerra prevén garantías judiciales mínimas cuando alguien puede ser sometido a juicio, condenado o detenido. Esas reglas no están siendo observadas”.

No obstante, el senado estadounidense, expidió una resolución con 49 votos a favor y 42 en contra, que despoja a los “combatientes extranjeros” detenidos del derecho a recurrir su detención ante la justicia, lo que limita la posibilidad de seguir lo propuesto en los Convenios de Ginebra, en donde se establece que los prisioneros tienen derecho a unos juicios para poderse defender de lo que se les acusa.

Es así como el año 2009 trae consigo otro panorama con las políticas de Barack Obama, quien firmó tres ordenes ejecutivas el 22 de enero, las cuales son: Estados Unidos no torturará, se cerrará el centro de detención de Guantánamo y se evaluará qué hacer con los prisioneros, y por último, se revisarán los planteamientos sobre cómo proteger la nación contra ataques terroristas.

Otro aspecto que se debe tener en cuenta es que el mismo día de su posesión (20 de enero), Obama pidió a los jueces militares de Guantánamo, que suspendieran durante 120 días los procesos que se están efectuando contra los prisioneros.

El panorama parece difícil, en cuanto a que es incierto lo que se hará con los prisioneros. Lo que sí se debe procurar es adherirse a las políticas establecidas en los acuerdos humanitarios, para poder presentarse ante la comitiva internacional como un país justo en lo referente a derechos humanos, un primer escalón recorrido será el cierre del centro penitenciario en donde se ha jugado y vulnerado con los derechos humanos de los prisioneros. Esperemos que para Obama, valgan más los hechos que las palabras.

NATALIA RIVEROS ANZOLA

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