jueves, 27 de noviembre de 2008

Escribelo todo Natalia... todo escribelo.

Tú dices que quisieras la muerte a ratos... que la ves como esa ventana... como esa ventana por la que puedes ver la vida y decir... ahhh así era.
Pues no. yo te digo que no tienes que morirte para sentirla. La muerte la sientes en vida, la sientes hoy. La vives a ratos cuando escribes y te sientes vacío. Te despercudes el mundo de vez en cuando... respiras bocanadas de aire fresco y te pierdes en unos ojos cafés de remolino a ratos... a ratos quisieras no pensar en esos ojos ni en esa boca que se movía más que "esa cintura incesante...".
Hoy. Hoy tienes la muerte ahí. en la palma de tu mano, en los cordones de tus zapatos, en ese lápiz sin punta, en esas letras que quisieras no haber regalado... en ese vacío que quieres que no tenga nombre propio, y a lo mejor no lo tiene... tal vez es sólo la costumbre de ponerle nombre a todo...
Hoy... hoy la vida es muerte... así que no pienses que teniendo la segunda, obtendrás un vistazo rápido de la primera. míralo al revés...
Quién no quiere más de lo que tiene? Quién no quisiera robarse un corazón? Quién no quiere pedir el propio de vuelta?
No le pongas nombre al vacío. Disfrázalo por esta noche... disfrázalo con letras... esas que bailan mejor que nadie en tu mano, en tu boca... esas que dejan sin aire... disfrázalo de canciones que te gusten... disfrázalo de un color que te guste... olvídalo. por hoy.

Para ti, el que me hace escribir de maneras que ni yo me creo.

Natalia.

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