martes, 21 de octubre de 2008

Verdades Amargas

Yo no quiero ver lo que he miradoa través del cristal de la experiencia;
el mundo es un mercado donde compranhonores, voluntades y conciencias.

Amigos: es mentira, no hay amigos:la amistad verdadera es ilusión;
ella cambia, se aleja y desaparececon los giros que da la situación.
Amigos complacientes sólo tienenlos que disfrutan de ventura y calma;
pero aquellos que abate el infortuniosólo tienen tristezas en el alma.

Si estamos bien, nos tratan con amor,nos buscan, nos invitan, nos adulan;
mas si acaso caemos, francamente,sólo por cumplimiento nos saludan.
el que nada atesora, nada valey en toda reunión pasa por necio,
y por más nobles que sus hechos sean,lo que alcanza es la burla y el desprecio.

En este laberinto de la vidadonde tanto domina la maldadtodo tiene su precio estipulado:el amor, el parentesco y la amistad.
Lo que brilla no más tiene lugar,aunque brille por oro lo que es cobre;
lo que no perdonamos en la vidaes el atroz delito de ser pobre.
Nada en el mundo es perfecto, puro y sano;
todo se halla a lo impuro entremezclado;
el mismo corazón, con ser tan noble,cuantas veces se encuentra enmascarado.

Existe la virtud, yo no lo niego,pero siempre en conjunto defectuoso;
hay rasgos de virtud en el malvado,hay rasgos de maldad en el virtuoso.
La estupidez, el vicio y hasta el crimenpodrían tener su puesto señalado;
las llagas del defecto no se vensi las cubre un diamante bien cortado.

Y a nadie habrá de herir lo que aquí digo,porque ceñido a la verdad estoy;
me dieron a libar hiel y veneno;veneno y hiel en recompensa doy.
Y si peco en las palabras toscasde estas líneas oscuras y sin nombre,doblando mis rodillas en el polvo,¡pido perdón a Dios y no a los hombres!

RAMÓN ORTEGA

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