martes, 12 de marzo de 2013

Sueños de lunes

Anoche:

- Yo creo que debemos empezar por resolvernos.

- ¿Y qué propones?

- ¿Tú sigues enamorada?

- ... 

- Dime si sigues enamorada.

- Es lo único que he seguido este último año. Y lo sabes bien. 

- ¿Te sigue sabiendo bien?

- No. Así como a ti. Así que dime cómo es eso de resolvernos.

- Yo resuelvo quererte por siempre. 

- ¿Y yo a ti también?

- No me preguntes eso. 

- Tú no me preguntaste si yo quería que te fueras. 


* Sueños raros de una noche de lunes. 


miércoles, 6 de marzo de 2013

Por él.

¿Contra qué fantasma me enfrento?

Contra uno de ojos crespos.

¿Eran claros sus ojos?

No, crespos.

¿Y cada cuánto se veían?

No importaba realmente el cada cuánto. Sabíamos que así no pudiéramos vernos, siempre queríamos vernos. Sentirnos cerca.

¿Y qué pasó?

Mucho peso. De él.

¿Y a qué lugares iban?

A lugares nuevos. Él sabía que yo no conocía muchas partes. Que siempre iba a a lo mismo.
Él siempre me sorprendía.

¿Sabes? Ha sido el único que le ha interesado enamorarme.

¿Y qué tenías con él?

Felicidad. Podía ser. Tranquilidad.

¿Y por qué es que no están juntos?

Por él.
No creas que no te leo. Tengo una rutina específica para leerte. Para releerte. Y para releernos.
A mí también se me nota. Se me nota más de la cuenta a veces.

Sabes que ese siempre tácito nos está saliendo caro?

Sabes que ha pasado más de un año?

Sabes que hasta hace unos días entendí todos los días que te he esperado?

Ya no sé qué decirte.
Tú decidiste irte.

Y yo... yo me he quedado tantos días que me quedé sin mí.


lunes, 4 de marzo de 2013

Rabia.

Eso sentí.

Con todo esto que te ha esperado tanto tiempo sentí rabia. De la mala. De la nostálgica. De la que llama a madrear.

Ha pasado mucho tiempo. Realmente, muchos segundos.

Y mira que ya nada pasa. Tú ya no vas a volver.

Rabia.

Poema de la despedida



Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

José Ángel Buesa