miércoles, 2 de octubre de 2013

Cinco gotas


Las mujeres de los años veinte le enseñaron a las de ahora a ser sensuales. El perfume de la diseñadora Coco Chanel cumplió su objetivo: provocar, encantar, embriagar.
Hay pocos romances que valen la pena. Algunos antojos pasajeros que no se cuelan del todo en la piel.  Hay otros que por el contrario, se sienten vivos, descomplicados, airosos. Hay romances entonces, que se sienten con tanto deseo que, como Grenouille (descrito por el escritor alemán Patrick Süskind como uno de los hombres más geniales y abominables de su época), quisiéramos envasarlos, enfrascarlos, embriagarnos.

Ciertas mujeres, a lo largo de las historias de la historia, han conocido el éxtasis, el amor y lo simple. Han sabido utilizar cada línea de su boca, de su cuello y de sus caderas para encantar. ¿Hay mayor encanto que las líneas de una mujer? ¿Hay acaso algo mejor que la provocación?

“Durante mi infancia sólo ansié ser amada”, diría la ya fallecida diseñadora Coco Chanel. Y esas ansias de los años veinte embriagaron las pieles de muchas mujeres que hoy saben cómo provocar, encantar, enloquecer.

Si Grenouille hubiera vivido en la Francia de los años veinte y treinta, no le hubieran alcanzado los días para saciarse con ese único olor a rosa, jazmín, vainilla, flor de naranjo amargo y madera de sándalo. Hubiera probado cinco veces encontrar a esa mujer llena de líneas, de sombras rojas, de poesía. Esa que oliera a Chanel No. 5.

Pocas han sido las mujeres que han tenido romances que valen la pena. Por otro lado, han sido varias las que han tenido un romance con un perfume Chanel No. 5; desde que fue lanzado en la Navidad de 1921 y cuando se volvería cotizado gracias a la publicación de 1934 en The New York Times.

Teniendo la clase alta encantada con la fragancia que hubiera enloquecido a Grenouille, en los años cincuenta llegaría la mujer con la que esta vez, sería el perfume quien tendría un romance: Marilyn Monroe. La dormía con unas gotas, la bañaba con unos pincelazos, la enamoró como se hubiera enamorado Jean-Baptiste Grenouille de tantas jovencitas a quienes trató de robar su olor.

Cinco gotas. Desnudez total.

Rosa, jazmín, vainilla, flor de naranjo amargo y madera de sándalo. Una gota de cada ingrediente.

El No. 5 tiene más de 90 años teniendo romances. Ha forjado coqueteos interminables entre hombres y mujeres. El No. 5 ha entendido que la seducción de una mujer comienza en su olor.

La historia detrás del romance

Cuentan que Chanel No. 5 rompió esquemas de la época. Coco Chanel encargó al perfumista Ernest Beaux que creara un perfume único y lo consiguió.

El número cinco corresponde a la muestra que enamoró a Coco. En palabras de la diseñadora, “una mujer sin perfume es una mujer sin futuro”. Esta frase tendría efecto en las mujeres de los años veinte en adelante, al permitirles soñar con tener una fragancia única, que las definiera.

El perfume se convirtió en joya, en adorno, en maravilla. Impregnó la vida de las mujeres decididas, directas y fieles a sí mismas, que por esa época comenzaban a tener una intensa vida social. Se desprendieron de los estereotipos, desafiaban las leyes. Andaban con pasos firmes, bailaban a su ritmo y sabían encantar a uno que otro caballero con pasos de jazz o de Charleston.

Coco Chanel, aunque orgullosa y fría, era acertada; “ponte perfume donde quieres que te besen”.  La mujer de los años veinte (la década del jazz, como la denominó el escritor norteamericano Scott Fitzgerald)  le enseñó a la de ahora a ser sensual. Labios rojos, pantalones ajustados, cigarrillo entre los labios y por supuesto, cinco gotas de Chanel No. 5.

Cinco gotas. Desnudez total. ¿Hay acaso algo mejor que la provocación?

Natalia Riveros Anzola
2013


domingo, 25 de agosto de 2013

Al mar

Hay personas con las que tendrás desencuentros a lo largo de sus vidas. Por momentos desearás no verse, ni sentirse ni tomarse de las manos.

Habrá momentos en que sólo necesitarás de su tranquilidad para calmar tus ansias.

Habrá momentos en que recordarás por qué se hicieron grandes compañeros de vida.

No sabrás en qué punto tu corazón empezó a latir por dos al conocer la amistad.

Es cierto que el que gana un amigo gana un tesoro, así por momentos quieras devolverlo al mar.

Julio 8 - 2011

viernes, 16 de agosto de 2013

Uno

Uno impertinente.
Tranquilo.
Que mueva todo cuando llegue y mejor aún, cuando se largue.

Uno al que no le importe hacer estupideces. Que se permita ser niño.

Uno que me coja de la mano.
Que me quite unos cuantos miedos.

Uno que siempre quiera darme besos.
Que le guste dormir conmigo. Que no le incomode si paso mucho tiempo a su lado.
Uno que sepa cuando no quiero verlo. Y uno que me haga saber cuando es mejor que esté solo.

Uno con el que sea tan rico charlar como quedarse en silencio.
Oyendo algún son cubano en alguna habitación a oscuras.

Uno que siempre quiera quitarme la ropa. Y al que también le guste vestirme... para romperme una que otra blusa. Solo de ganas. Lleno de ganas.

Uno que se meta en mis letras... que lea entre líneas.
Uno que no deba preguntarme tantas veces cómo estoy y simplemente lo sepa.

Uno que me haga garabatos en las paredes y que siempre que me regale un libro, escriba algo en la primera página del mismo.
Uno que entienda que mis regalos nunca serán costosos y que no espero nada costoso.
Uno que sepa que no soy tan fuerte, ni tan segura, ni tan dura.

Uno con el que valga la pena prometerse días.
Uno que quiera sorprenderme. Moverme. Quererme.
Un tipo alegre de alma. Uno con el que pueda sentirme invencible.

Uno que no me lleve a menos.
Uno que baile y que se mueva rico.
Uno que tire y tire rico.
Uno que se convierta en una buena adicción.

Uno seguro. Con el que pueda sentirme segura.
Uno que pueda cerrar puertas. Uno para quien yo sea. Exista. Resista.
Uno centrado. Creativo. Arriesgado.
Uno para quien yo sea.

Uno que me muestre sus letras. Sus penas. Su mierda.
Uno que siempre me lleve a tomar café. Y sepa, que cuando grande, quiero tener uno propio.
Uno que sepa lo mucho que disfruto tener colores por todas partes.
Uno que entienda que sí me gusta la soledad... uno que nunca me haga sentir sola estando tan cerca de él.

Uno que me haga llorar. Está bien llorar.
Uno que siempre me antoje. Juegue. Un tipo feliz. Uno real.
Uno que evite las verdades a medias.

Uno para quien yo sea.

lunes, 22 de julio de 2013

Me resulta

Me resulta desconcertante.
Las pausas.
Las líneas.
La vida.

Todo condensado. Amado. Sentido.

Me resulta inquietante.
Tantas vueltas.
Revueltas.
La vida pausada.

Todo tranquilo. Amado. Fugado.

Me resulta increíble.
Los mismos ojos.
Los mismos dedos.
La misma voz.

Todo cuidado. Amado. Junto.

Me resulta...

Me resultas conocido. Esperado. Mío.
Te resulto de antes. Un cuento de antes. Unas letras de antes.

Yo a ti te conozco de antes.

Natalia Riveros Anzola
Julio 22 de 2013




Un perfecto paréntesis




No sé si escribir sobre esto.

Sobre sus ojos ese día. Sobre su cuerpo ese día. Sobre sus manos cogidas a las mías.

No sé si deba retornar al cuento. Al momento. A ese tiempo.
No sé si sobre eso debo escribir.

O sólo oír lo que oímos los dos. Ese día.
¿Un paréntesis?

Un perfecto paréntesis.


El corazón a medias

- Yo creo que lo mejor es despedirme.

- ¿Te despides?

- Sí. No hay mucho más por hacer acá. Contigo. En esto. No hay nada.

- ¿Nada?

- Dime ¿qué ha habido en tantos meses? Dime ¿qué tanto te va a doler el corazón? Dime ¿cuántas veces más nos vamos a despedir, a dejarnos, a faltarnos?

- No sé. No sé nada.

- Tú nunca sabes nada. Tienes respuestas para todo menos para esto. Para esto de dos sólo hubo preguntas, dudas... poquísimas respuestas.
          El corazón a medias ya no me aguanta.
         ¿A ti sí?

- ¿Pero por qué a medias?

- No ha habido un día de entera felicidad. Remamos siempre tan distantes. No sé si entiendas lo de estar con alguien y tener de compañero una ausencia prolongada, pesada, que sólo hace llorar.

- ¿Ni un solo día?

- Creo que unos. Creo que me cogiste la mano y me llevaste a tu vida. Esos días.
      Nunca me había despedido tanto de alguien. No así. No con esta angustia y esta falta. No así.


Natalia Riveros Anzola.
Julio 22 de 2013



Cuidado conmigo*

*Una de esas letras que te golpean.


Ten por favor, cuidado conmigo,
Voy a tirar palabras al aire.
No lo tomes a mal si juegan contigo,
Aunque al final vuelvan a alcanzarme.

Responderé todas tus llamadas.
Voy a pensar que te necesito.
Te engañaré con una mirada.
Ten por favor, cuidado conmigo.

Si caigo en manos del azar,
Pasando por alto la razón
Quisiera no herirte de verdad
Por conectar la boca al corazón.

Quiero encontrar un poco de calma
Lo nuestro ya se fue de mis manos
Es fácil mentir con tal elegancia
Cuando el amor nos ha abandonado

Si caigo en manos del azar,
Pasando por alto la razón
Quisiera no herirte de verdad
Por conectar la boca al corazón.

No te quiero lastimar
Con balas perdidas
No te quiero lastimar
Con balas perdidas (bis)



Letra: Ximena Sariñana
Volviendo al cuento.




miércoles, 10 de julio de 2013

Muchas vueltas

Muchas vueltas. Le han dado muchas vueltas a lo mismo. Péndulo constante, sonante, agotador.

Muchas excusas.
Muchos ratos raros.
Enfrentados.

Es la hora en que poco es lo que tienen de los dos.
Poco lo que reconocen de los dos.
Poco se reconocen.

Mucho tiempo quizás. Mucho gusto. Mucha angustia.

Y él no la ve.
Y ella tal vez lo ve de más.
Se encuentran a veces. Se miran a veces. Se entienden a ratos.
Se persiguen. Se consiguen. Y de vez en cuando se quieren.

Y ella siente un vacío grande. Y lo siente a veces con él.
Y él no se percata.
Se hace el loco.
Se olvida.
La olvida.

Y no hay letras donde ella pueda buscarlo y traerlo de vuelta. Pocas son las letras que ella ha escrito para él.

Uno no puede traer de vuelta lo que nunca ha estado con uno. Del todo. De dos.

Natalia Riveros Anzola.

lunes, 20 de mayo de 2013

Garabatos.


- He aquí el día al que le temía. He aquí ese dolor en las entrañas. En la boca de la vida. En las plantas de los pasos.

¿A qué te refieres?

- He aquí el día en el que el tiempo colma los bolsillos, las sonrisas, los momentos.

¿Por qué tan trascendental?

- Ya quisiera yo que algo trascendiera, mutara, se extinguiera.

¿Acaso no te das cuenta que todo muta, todo cambia?

- En la vida de antes todo cambiaba.

¿De antes?

- Sí. Esa en la que escribía más. Leía más. Bailaba más. Sonreía más. Quería más. Anhelaba más. En esta vida me acurruco y veo algunas sombras pasar. Solo bailan mis dedos. Se ha marchitado tanto y todo adentro. Ya no sé bien cómo es eso de ser feliz.

Pero si ser feliz es tan sencillo.

- Me acostumbré a ser feliz sólo de una manera. Solo con unas palabras. Unos pasos. Unos besos. Unos bailes. Me llené de unas letras que me vistieron todo el cuerpo. Remolinos de frases. Mucha tinta y mucho arte. Y ahora que he querido escribir con menos rojos y pasar a unos grises... ya no tengo colores, no tengo tinta, no tengo aliento.

¿Has intentado con otra caja de colores?

- Sí. Pero he partido cada uno de los colores. He pintado algunas sombras, pero me he quedado en ellas. He pintado unos besos, he trazado algunas caricias. Pero nada cobra vida, todo se queda estático, frenético, histérico. Y a mí la verdad me gusta esta caja de colores, pero tal vez... ya no sé pintar.

A uno no se le puede olvidar cómo pintar...

- Mira... de Navidad me regalaron un frasco muy especial. Por cada burbuja que pudiera hacer de ese frasco, tenía derecho a un deseo. Deseé volver a pintar. Con colores. Con matices. Con relieves. Deseé construir. Mover. Encantarme. Deseé sentir, salir, descascararme.

¿Deseaste olvidar?

- Sí. Pero tampoco quiero olvidar del todo. Hay algunas palabras y unos besos que ya no se olvidan.

¿Te has leído últimamente? Pareces hablar de unos colores con buenos recuerdos, con los que pintabas bien... pero creo que has perdido esos colores, ¿has buscado debajo de tu cama?

- No.

Exacto. Debajo de la cama se pierden las cosas. Bien sabes que habitan unas sombras, unos monstruos, unos seres. Y tienes una caja de colores que se mueren por pintarte las paredes, los rincones, la vida entera y tú no sabes ni tajarlos, ni moverlos, ni usarlos.

- Ya no sé pintar.

Sí sabes. Pídele a Isa que te vuelva a enseñar a rayar. Haz garabatos. Intenta rellenar figuras y decir que es arte. Tienes el alma llena. No vacía. Solo que necesitas empezar a pintar eso que llevas dentro. Y tú sí sabes cómo hacerlo.


Natalia Riveros Anzola
Mayo 20 de 2013


domingo, 19 de mayo de 2013

No he visto

De mil maneras...
No te he visto. No me he detenido a observarte. A entender tus mil maneras.

Me acostumbré a estar acostumbrada. Al sonido de algunas palabras. A los dedos entrelazados. A los besos en todas partes.

Es cierto. Me acostumbré a una manera de querer. De hacer. De sentir. 
También sé que no es la única.

Y quiero detenerme en ti. Avanzar un tanto en mí. Me cansé de eso de hacerme la loca y repetir a mil voces que estoy bien.

Lamento si no he visto lo que debo ver contigo. Leerte. Detenerme... y permitirte entrar (sabiendo que yo debo salir).

No sé si es el momento para hablar. No sé en qué verbos moverme. No sé cómo retenernos.

Lo que menos debe costar es la felicidad.

Nat.

viernes, 10 de mayo de 2013

Un día me oirás gritar.

Y ese día.

Solo hasta ese día no me vas a querer dejar ir.

miércoles, 17 de abril de 2013

miércoles, 3 de abril de 2013

Palabras de algún enero

Hoy necesito escribir. Necesito irme de esto, de ti.
Necesito dejar de verte en tanto que anhelo, en tanto que extraño.
Necesito dejar de sentir esa culpa de dejarte.
               De dejar lo que más me ha hecho bien.
               Lo que tanto mal le ha hecho a mi corazón.

Este amor no ha entendido la despedida. No hubo desengaños.No hubo mentiras.
Sólo hubo un camino roto, uno en el que yo solo te espero.
Y eso es lo que pasa. Que te espero.
Que no te suelto.
Que te deseo.
Que te amo. Que te pienso.
Que te amo. Jueputa, sí que te amo.

Tengo una pausa que te espera. Que se muere por devorarte a besos, a canciones, a cubas.

Necesito no esperarte.

Siento que siempre vuelves y yo te recibo y te quiero tener. Aquí. En todo lo que conoces.
En este cuerpo que poco me gusta a veces, pero que tú tanto disfrutas.

Te amo. y es un amor triste.
Un amor que me hace llorar todo el cuerpo.
Un amor que le ha puesto pelo blanco al alma.

Natalia Riveros Anzola.

lunes, 1 de abril de 2013

Urgencias

He visto en los ojos de muchos
                               Una urgencia de querer.
                               Una urgencia de quedarse. De quererse quedar.

He visto también una urgencia de huir. De romper. De quebrarse.
Urgencia de verse, de lamerse, de extrañarse.
                                                                   Una urgencia simple de amarse.

Las palabras del final se dicen ahora muy rápido. Hay mucho afán. Muchas urgencias juntas.

Urgencias incoherentes.
Urgencia de amar, pero no del todo.
Urgencia de irse, pero no muy lejos.
Urgencia de olvidar, pero solo a ratos.

             Urgencia de caminar. Pero no de la mano.
             Urgencia de desvestirse... quitando sólo lo necesario.
             Urgencia de leer... pero sólo ciertos párrafos.

Hay verdades urgentes, llenas de mentiras urgentes.
Hay corazones urgidos de urgencias vacías. Muertas. Lentas.
Hay tristezas urgentes que no dan espera.

                                 Y uno solo espera.

De vez en cuando alguna urgencia nos llama. Nos encanta. Nos enamora.
                 También nos engaña. Nos desenvalentona. Nos lleva a menos.
                 Nos hace dudar de la urgencia misma.
                 Nos cuestiona. Nos embarga. Nos embriaga.

...Dejémonos para más tarde...

Para cuando haya urgencia sensata, roja, rica.
         Para cuando haya un amar dispuesto. Generoso. Amplio.
                  Para cuando no tengas urgencia de irte. Ni de quedarte. Solo de estar.

Estar urgido.

De mí.

Natalia Riveros Anzola
Abril 1

martes, 12 de marzo de 2013

Sueños de lunes

Anoche:

- Yo creo que debemos empezar por resolvernos.

- ¿Y qué propones?

- ¿Tú sigues enamorada?

- ... 

- Dime si sigues enamorada.

- Es lo único que he seguido este último año. Y lo sabes bien. 

- ¿Te sigue sabiendo bien?

- No. Así como a ti. Así que dime cómo es eso de resolvernos.

- Yo resuelvo quererte por siempre. 

- ¿Y yo a ti también?

- No me preguntes eso. 

- Tú no me preguntaste si yo quería que te fueras. 


* Sueños raros de una noche de lunes. 


miércoles, 6 de marzo de 2013

Por él.

¿Contra qué fantasma me enfrento?

Contra uno de ojos crespos.

¿Eran claros sus ojos?

No, crespos.

¿Y cada cuánto se veían?

No importaba realmente el cada cuánto. Sabíamos que así no pudiéramos vernos, siempre queríamos vernos. Sentirnos cerca.

¿Y qué pasó?

Mucho peso. De él.

¿Y a qué lugares iban?

A lugares nuevos. Él sabía que yo no conocía muchas partes. Que siempre iba a a lo mismo.
Él siempre me sorprendía.

¿Sabes? Ha sido el único que le ha interesado enamorarme.

¿Y qué tenías con él?

Felicidad. Podía ser. Tranquilidad.

¿Y por qué es que no están juntos?

Por él.
No creas que no te leo. Tengo una rutina específica para leerte. Para releerte. Y para releernos.
A mí también se me nota. Se me nota más de la cuenta a veces.

Sabes que ese siempre tácito nos está saliendo caro?

Sabes que ha pasado más de un año?

Sabes que hasta hace unos días entendí todos los días que te he esperado?

Ya no sé qué decirte.
Tú decidiste irte.

Y yo... yo me he quedado tantos días que me quedé sin mí.


lunes, 4 de marzo de 2013

Rabia.

Eso sentí.

Con todo esto que te ha esperado tanto tiempo sentí rabia. De la mala. De la nostálgica. De la que llama a madrear.

Ha pasado mucho tiempo. Realmente, muchos segundos.

Y mira que ya nada pasa. Tú ya no vas a volver.

Rabia.

Poema de la despedida



Te digo adiós, y acaso te quiero todavía.
Quizá no he de olvidarte, pero te digo adiós.
No sé si me quisiste... No sé si te quería...
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.

Este cariño triste, y apasionado, y loco,
me lo sembré en el alma para quererte a ti.
No sé si te amé mucho... no sé si te amé poco;
pero sí sé que nunca volveré a amar así.

Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo,
y el corazón me dice que no te olvidaré;
pero, al quedarme solo, sabiendo que te pierdo,
tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.

Te digo adiós, y acaso, con esta despedida,
mi más hermoso sueño muere dentro de mí...
Pero te digo adiós, para toda la vida,
aunque toda la vida siga pensando en ti.

José Ángel Buesa

miércoles, 20 de febrero de 2013

Una nota en algún febrero


Yo no te alcanzo a explicar.
No hay puntos suspensivos que me alcancen. No hay nada que parezca suficiente para que entiendas lo que extraño. Lo que te amo. Lo que te espero.
Yo me quedo corta.
Me quedo muda.
Me quedo tonta.

Mi vida ha seguido. Sin ti.
Contigo.
Sin ti.

Imposible.
Pura angustia de ti. De esto.
De un buen vino caliente contigo.
Tantas cosas pasan en mis días que quisiera compartir contigo.
Ves que mis verbos siguen estando en futuro. Contigo.

¿Cuándo se pasa esto? ¿Cuándo va a pasar esto?

miércoles, 23 de enero de 2013

Me cansé de ser princesa.

Stop Procrastinating

Había tenido dudas sobre esa palabra. Pero ahora me gusta.
Es dejar de literalmente, dejar las cosas para más tarde. Empezar algo. 
Es dejar de estar en pausa desde que amaneces. Es dejar de pensar que mañana será un día mejor, porque finalmente te acuestas, te pones la pijama, te lavas la cara y es el mismo reflejo, lo mismo en la cabeza... y por qué no, en el corazón.

Voy a hablar conmigo. Para variar. 

Voy a decirme que necesito verme, sentirme, palparme, conocerme, extrañarme, pensarme sin ti.

Quiero decirme y convencerme... de que te fuiste. Que me dejaste. Que ya no estás.

Quisiera no esperarte. 

No sé hasta qué punto el corazón y toda mi vida dejará de amarte. 

De soñarte. De saberte. De cazarte. 

El problema, creo yo, es que sé que existes. Mi corazón te ama. Te anhela. Te vive. Y no puede avanzar. No sabe cómo. He ahí el problema. No sabe cómo y no sé si quiere. 

No sé si escribo porque hoy es 23. o porque es miércoles. o porque sí. o porque he enloquecido más. o porque necesito que los versos se vuelvan a asomar. o porque no. El caso es que escribo, porque eso en este momento es lo único que sé hacer. 

Oí a alguien decir que ojalá nunca se hubiera cruzado con el que cree es el amor de su vida. En un momento estuve en desacuerdo, luego no tanto. No quiero llegar a pensar que hubiera sido mejor no vivirte. 
Que nos encontramos cuando no era, que te fuiste demasiado pronto. 

El problema (otro), es que en este caso, nos quedamos amando. Hubiera preferido ese tipo de problema que pasa cuando uno se queda amando solo y simplemente llena vacíos de otra manera. 

Aquí hay un amor latente. No sé si estancado. De ninguna manera muerto. 

Hace poco escribí esto"Te amo. Y es un amor triste. Un amor que me hace llorar todo el cuerpo. Un amor que le ha puesto pelo blanco al alma".

No sé nada y ... a mí me gusta saber las cosas. Necesito creer tal vez, que esto era todo para nosotros. Que no será más.

Pero... como todo lo mío... tengo un corazón terco. Muy terco.

lunes, 21 de enero de 2013

Let go

Ese es uno de mis propósitos para este año... puede ser tan factible como aprender  a montar bicicleta.

Cómo se deja ir la mayor alegría que tocó al corazón?