lunes, 23 de abril de 2012

No sé si sigues pasando por estas letras.
No sé si te siguen interesando mis puntos suspensivos... yo te digo hoy que no he podido poner punto final
Tengo el corazón permutado, alquilado, vendido. Perdido.
No sé en qué punto volverá a andar. No sé en qué punto no estarás.
En él habitan los días de los dos, los momentos de los dos y los sueños que en algún momento tuvimos.

Él te espera. Te desea y te ama. Te ama mucho más de lo que comprende.
No ha sido fácil que te deje de ver o de sentir. Muchas veces te huele.
Sé que hay días que alguien riega tu olor por Bogotá y yo estoy parada en ese justo momento donde te recuerdo y sabes algo? sonrío.

Sé cómo hueles y cómo se siente tu piel.
Recorro tus manos todos los días. Tus pintas, tus canciones. Entiende que todo sigue hablando de ti.
Te cuento que hace poco fui a comprar una camisa para el regalo de cumpleaños de mi papá. Vi una igual a la que tú tienes. La toqué y te vi en ella y cuántas veces te la quité.

Te extraño y quiero decirte que me rompiste el corazón. Más allá de lo cursi y tonto que pueda sonar. Lo rompiste. No tiene ninguna intención de volver a querer. Me jodiste.

Con todo esto, entiende algo... te amo, te pienso y te extraño.. No sé tú en qué letras estarás ni a quién leerás. Por lo pronto, te dejo esto, que sólo puede ser leido por ti.

Natalia.

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