viernes, 24 de febrero de 2012

60 días

Ella se dio cuenta que era 23 el día anterior. Le pareció curioso que se fuera a encontrar nuevamente con él después de dos meses y que esos dos números los volvieran a acompañar. 
Se levantó a las 7, se puso un vestido que él nunca le hubiera visto, medias veladas, botas negras y el pelo liso. Se arregló para él. Finalmente, se moría por ese hombre.

Todo el día tuvo mal genio. Malos ratos. Malos episodios... No sabía qué hacer cuando lo viera. Pensó que lo mejor sería darle un gran abrazo y evitarse los besos. 
                             Ella sabía que si empezaba... terminaría con un beso de despedida, de esos de los que no se ha podido olvidar todavía.

- "¿Todavía quieres verte conmigo?"
- "Sí, sí... todavía"

Se vieron. Lo abrazó. Le consintió la nuca como antes... lo vio completamente hermoso. Ella nunca había encontrado ojos así, ni un cuello así, ni una cara así... nadie así. 

- "Ven, pero dame un beso"

Y se lo dió. 

Caminaron de la mano... las manos torpes no sabían cómo encontrarse. Se sintió completamente extraña. Eran 60 días sin verse. Unas llamadas de vez en cuando... Lo que ella sigue odiando es volverse a despedir. 

Vieron una película. Se sentaron y no pudieron acomodarse. Algo pasaba. 60 días sin verse y no por no querer o no poder. Porque él lo había decidido así y ella lo había aceptado.

Cuando se vieron él le dio un libro y sólo le dijo que le faltaba escribir algo para ella. Ella quería saber qué sería. Él siempre ha sabido qué decirle y cómo amarla. Ahora él ya no sabe y ella ya no sabe cómo escribirle. Nunca le ha escrito una carta para despedirse y siente en su corazón una promesa errática de sentirse juntos. Ella no lo comprende. Él sólo le pide que los dos puedan seguir respetando ese acuerdo tácito. El peor acuerdo de su vida ... y tal vez de la de él. 

Él se recostó en su pecho. Hace mucho nadie lo consentía de esa manera. Hace mucho nadie le cogía la barba y las orejas. Hace mucho nadie le daba esos besos. Ella no sabía si había sentido otros besos, pero como esos, no había tenido hace 60 días. 

Se dieron un beso largo. Ella no pensó en sexo. Pensó sólo en ese beso. Volvió a recorrer su lengua, que tiene la punta un tanto partida en dos. Volvió a sentirle la barbilla, que tiene la misma característica. Ella puso sus manos en sus mejillas, recorrió su nuca, sus hombros, su pelo corto. No encontró cómo hacerle los rulos que tanto le gustaba hacer. 

Fue un beso diferente. Fue uno con 60 días de espera. Ella lo olía. Lo olía y cerraba los ojos y él no lo notó. (Tampoco era necesario). Ella sólo se quiso sentir como lo hacía unos días previos antes de que cumplieran dos años de noviazgo. 

- "No llores. No quiero que llores. Perdóname, es que me hacías mucha falta"
- "Tú a mí también..."
- "Prométeme que no vas a llorar"
- "Te lo prometo"

Era la primera vez que ella incumplía algo que le había prometido.
 

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