miércoles, 21 de noviembre de 2012

Sé que en algún momento mi corazón podrá huir. No sé cuándo. Ni cómo.

En alguna medida todos parten. Hasta él.

365

No voy a ir atrás para leerme.
Sería recordar que el corazón dejó de retumbar varios segundos hace unos buenos días.

Hoy leí algo que habla de esto que me pasa todos los días por el cuerpo. No mucho de mi realidad ha cambiado. Tal vez debo haberme encontrado el mismo taxista una que otra vez. Debo seguir usando los últimos calzones que me viste puestos. Seguramente debo seguir tarareando las mismas canciones de hace unos meses. No mucho ha cambiado en mí, pero sí han cambiado cosas.

Algo tiene que haber cambiado.

Espero que algo haya cambiado.

Lo anhelo.

No ansío evitarte. No espero alejarte. No pretendo huir.
El corazón se queda con lo que amó.

Como decía, hoy leí esto: Si siempre quedas con ganas de más, es amor. 

365. 

lunes, 29 de octubre de 2012

Inflexión I

...
Siempre me pregunto por ti. Por los dos.
Por entender por qué el corazón decidió seguir suelto, andando, bailando... sin ti.
Te colaste por todos mis lados, tratados, zapatos.
Me diste dos nudos y me abracé para siempre en ti. O tú en mí.
Ya perdí noción.

Natalia Riveros Anzola

miércoles, 3 de octubre de 2012

Todo, menos pensar

Creo que en las empresas de ahora, la gente ya no piensa. Andan de afán.
Viven esperando espaldarazos.
Se quedan horas extra y se quejan por falta de reconocimiento, pero igual, no buscan nada mejor.
No piensan.
Se quedan en tareas.
Se quedan en informes.
Hablan de gestión, pero poco concluyen.
Repiten siempre las mismas palabras: apalancar, reforzar, establecer...
Muchos creen tener experiencia en todos los sectores, pero poco leen, poco analizan, poco escuchan, ya no piensan.

Natalia Riveros Anzola.

martes, 29 de mayo de 2012

Mira...
Ahora soy yo la que se come los dedos.

Hasta para no escribir. Si te escribo existes...
Igual existes de todos modos.
No debí tomarme esas fotos,
Ni mandarte esos besos,
Ni consentirte de esa manera,
Ni crear tantas tontadas juntos.

No debí saludarte con ese abrazo,
Ni debí cogerte de la mano,
Ni debí sentir esto en la panza,
Ni pintarme de rojo los labios.


No debí. No creí. No lo creí.

No debí sentir.

Pero mírame. Como una idiota sigo... sigo debiendo, creyendo, sintiendo y amando.

La gente todavía ama después de tanto tiempo o esto es una vaina meramente excepcional?



Todavía te mueras por estar conmigo...

lunes, 23 de abril de 2012

Cuando menos piensas que te puede sorprender. Te pinta en blanco y negro y te pone una pareja de íes. Así es.
No sé si sigues pasando por estas letras.
No sé si te siguen interesando mis puntos suspensivos... yo te digo hoy que no he podido poner punto final
Tengo el corazón permutado, alquilado, vendido. Perdido.
No sé en qué punto volverá a andar. No sé en qué punto no estarás.
En él habitan los días de los dos, los momentos de los dos y los sueños que en algún momento tuvimos.

Él te espera. Te desea y te ama. Te ama mucho más de lo que comprende.
No ha sido fácil que te deje de ver o de sentir. Muchas veces te huele.
Sé que hay días que alguien riega tu olor por Bogotá y yo estoy parada en ese justo momento donde te recuerdo y sabes algo? sonrío.

Sé cómo hueles y cómo se siente tu piel.
Recorro tus manos todos los días. Tus pintas, tus canciones. Entiende que todo sigue hablando de ti.
Te cuento que hace poco fui a comprar una camisa para el regalo de cumpleaños de mi papá. Vi una igual a la que tú tienes. La toqué y te vi en ella y cuántas veces te la quité.

Te extraño y quiero decirte que me rompiste el corazón. Más allá de lo cursi y tonto que pueda sonar. Lo rompiste. No tiene ninguna intención de volver a querer. Me jodiste.

Con todo esto, entiende algo... te amo, te pienso y te extraño.. No sé tú en qué letras estarás ni a quién leerás. Por lo pronto, te dejo esto, que sólo puede ser leido por ti.

Natalia.

martes, 13 de marzo de 2012

Acuérdate de mí y de vos,
Porque es tu voz la que habla de mí
y es la mía la que habla de dos.


lunes, 27 de febrero de 2012

Carta de nada

Nos hiciste quedarnos sin el otro.
En tu camino largo quedé en medio...
La felicidad se quebró.
Se quebraron las tildes, las manos, el peso.
Se quebraron estas letras que salen de vez en cuando a hurtadillas...

Te dejo esta carta de nada. Porque la otra no sé todavía cómo empezarla.

Natalia Riveros A.

viernes, 24 de febrero de 2012

El cuento que cuento no siento que quiera ser...

60 días

Ella se dio cuenta que era 23 el día anterior. Le pareció curioso que se fuera a encontrar nuevamente con él después de dos meses y que esos dos números los volvieran a acompañar. 
Se levantó a las 7, se puso un vestido que él nunca le hubiera visto, medias veladas, botas negras y el pelo liso. Se arregló para él. Finalmente, se moría por ese hombre.

Todo el día tuvo mal genio. Malos ratos. Malos episodios... No sabía qué hacer cuando lo viera. Pensó que lo mejor sería darle un gran abrazo y evitarse los besos. 
                             Ella sabía que si empezaba... terminaría con un beso de despedida, de esos de los que no se ha podido olvidar todavía.

- "¿Todavía quieres verte conmigo?"
- "Sí, sí... todavía"

Se vieron. Lo abrazó. Le consintió la nuca como antes... lo vio completamente hermoso. Ella nunca había encontrado ojos así, ni un cuello así, ni una cara así... nadie así. 

- "Ven, pero dame un beso"

Y se lo dió. 

Caminaron de la mano... las manos torpes no sabían cómo encontrarse. Se sintió completamente extraña. Eran 60 días sin verse. Unas llamadas de vez en cuando... Lo que ella sigue odiando es volverse a despedir. 

Vieron una película. Se sentaron y no pudieron acomodarse. Algo pasaba. 60 días sin verse y no por no querer o no poder. Porque él lo había decidido así y ella lo había aceptado.

Cuando se vieron él le dio un libro y sólo le dijo que le faltaba escribir algo para ella. Ella quería saber qué sería. Él siempre ha sabido qué decirle y cómo amarla. Ahora él ya no sabe y ella ya no sabe cómo escribirle. Nunca le ha escrito una carta para despedirse y siente en su corazón una promesa errática de sentirse juntos. Ella no lo comprende. Él sólo le pide que los dos puedan seguir respetando ese acuerdo tácito. El peor acuerdo de su vida ... y tal vez de la de él. 

Él se recostó en su pecho. Hace mucho nadie lo consentía de esa manera. Hace mucho nadie le cogía la barba y las orejas. Hace mucho nadie le daba esos besos. Ella no sabía si había sentido otros besos, pero como esos, no había tenido hace 60 días. 

Se dieron un beso largo. Ella no pensó en sexo. Pensó sólo en ese beso. Volvió a recorrer su lengua, que tiene la punta un tanto partida en dos. Volvió a sentirle la barbilla, que tiene la misma característica. Ella puso sus manos en sus mejillas, recorrió su nuca, sus hombros, su pelo corto. No encontró cómo hacerle los rulos que tanto le gustaba hacer. 

Fue un beso diferente. Fue uno con 60 días de espera. Ella lo olía. Lo olía y cerraba los ojos y él no lo notó. (Tampoco era necesario). Ella sólo se quiso sentir como lo hacía unos días previos antes de que cumplieran dos años de noviazgo. 

- "No llores. No quiero que llores. Perdóname, es que me hacías mucha falta"
- "Tú a mí también..."
- "Prométeme que no vas a llorar"
- "Te lo prometo"

Era la primera vez que ella incumplía algo que le había prometido.
 

miércoles, 15 de febrero de 2012

El día después de San Valentín

Ayer lo llamé. No había de otra.
La excusa no era el día de algún Santo pendejo ni mucho menos.
No había excusa... sólo necesitaba oirlo.

Cuando uno vuelve a oirlo y el corazón vuelve a paralizarse...

Pocas cosas me habían parecido tan difíciles como esta. Lo confieso.
No sé cómo manejarlo ni con quién consultarlo. A casi nadie le ha pasado esto de separarse queriéndose.
Generalmente la gente habla de los ex novios con desdén y jartera. Yo no.

miércoles, 4 de enero de 2012

-- Y nos quedamos con una promesa tácita de volver --

(o así lo entiende este corazón)

Contigo me di cuenta de algo que creí nunca creer. 

-- El amor no lo puede todo, en realidad que no lo puede. 


-- ... si fueras tormenta ya sería mi muerte... --

Tanto y Nada

Pocas veces le pongo título a algo antes de escribir ese algo...
No he tenido ni siqueira ganas de escribir y eso, eso es preocupante. El corazón se quedó solo y yo no he escrito nada al respecto. Nada con párrafos. Me he dedicado a oir canciones, a las trivialidades de las redes sociales, creo que para no sentar cabeza y no querer entender que ya no estás.

"Es que era lo mejor para los dos"

He oído esa frase más de cinco veces... y los que la han dicho es porque tampoco han entendido bien esta despedida.

Creo que te fuiste. Ya no estás por las noches en mi cama y me he vuelto taciturna y malgeniada (más de costumbre).

Tengo miles de agendas sin estrenar. Las letras no han salido de mis manos... Hasta hoy. Todo te nombra, todo te recuerda y nada te olvida. Nada.

"Qué es lo que quieres?"
 - A alguien como él. Mejor dicho, a él.

"Si quieres llorar cómodamente puedes venir a mi casa"
- Muchas gracias. Así lo haré.

No he llorado. Sólo esa noche lloré e hice pataleta como cuando se murió mi tía. Lloré porque se había muerto algo. O estábamos amarrándonos a un muerto. No sé cómo decirlo. Me estaba amarrando a una idea de nosotros, a una que no quiero dejar ir. Discúlpame, no puedo. No con todo este amor que siento y tanta perfección que había entre los dos.

"Tan sólo se me ocurre amarte"

He tratado de empezar tres libros. No aguanto.
Me sumerjo en las estupideces de la televisión. Prefiero reirme con algún programa que aparezca... y sólo se me ocurre llamar a contarte lo que oí o lo que estoy viendo. y adivina algo... no puedo.

Alguna vez escribí que tú deberías estar comiéndote los dedos para no llamarme. No sé cómo estás. No he sabido de ti. Yo he escrito al aire algunas frases que sólo tienen tu nombre... sigues aquí? Sigo ahí para ti?

Necesito llorar todo esto. Necesito entender que la persona que me hizo tan feliz se tuvo que ir.

"No puedes ser mi único motivo de felicidad"

Y tú eres tanto y yo me siento tan nada...