miércoles, 7 de septiembre de 2011

Un novio inútil - Palabras prestadas

Soy un novio inútil. Discapasitado, más bien mutilado. No tengo sonidos ni tengo tacto. Ni siquiera puedo producir un leve estremecimiento con el fragor de mi boca sobre la hendidura en su panza donde reposa el ombligo.
Las uñas no me crecen. El pelo no produce ningún cosquilleo al paso de una mano fina, ni huele a shampoo, al suyo, al que me dejó como si quisiera extenderse a través de su propio olor.Mis pies no lanzan un corrientazo 
frio cuando la rozo al comenzar la noche y las sábanas aún no se han rabado el calor de su respiración. Mis piernas no le atormentan con su salvajismo y mis brazos no la asfixian con su calor exagerado. Ella, valiente y
triste no tiene mi espalda para besarla o arañarla. Tampoco puede jugar con mi nariz, no puede arrancarla a pedazos, no le es posible desaparecerla a pellizcos. Le gustaba morder mis orejas. Ahora no las tiene. Ni mis 
hombros.
 
La cara. Es un suspiro, un mero recuerdo que se le pierde entre los minutos que pasan y no dejan de pasar porque si dejaran de pasar se acabaría la esperanza y la esperanza es lo único que queda. Respiro. Fue una frase 
larga que me quitó el aliento. Pero ni esa respiración profunda que acaba de pasar por mis labios ni tampoco ese suspiro leve que la antecedió estarán con ella. También me mutilaron el aire. El cálido aire de mi aliento 
el frio quebrantado aire de mi respiración se fugaron de su lado y se quedaron conmigo. 
Me quedan las palabras. Algunas le llegan. Otras no. Es desesperante. Los mensajes llegan a medias y con otro sentido. Pero ese no es el problema. Yo he sido un hombre, más bien un niño, impaciente y cariñoso. Estruendoso 
y silencioso. Son un trueno tímido. Que parte los árboles por la mitad y después se esconde entre la noche de puro arrepentimiento. El problema es que la noche me asusta. La soledad de la noche me atemoriza tanto que, al 
final, hago rugir toda una tormenta para poderme esconder entre el caos encendido y violento de los truenos. 
Al final lloro. Para mi fortuna, ella también tiene palabras y me consuela. Y entonces pongo mi cabeza mutilada en su pecho, mi cabeza de aire, mis lágrimas secas mis ojos rojos e hinchados sin color ni forma. Una furia 
derretida y apenada en el regazo de una mujer valiente y amorosa. Así me defino, y con mi definición trato de esbozarla a ella.
 
A ella que la amo tanto. Con mi cuerpo mutilado, con mis palabras sensibles, con mis relámpagos apagados, con mi corazón vuelto hacia su presencia, que es la mia también. Acaso será esa nuestra fuente de vida. 





V.B.

2 comentarios:

state_0f_mind dijo...

Venía feliz a leer el post, porque el título es maravilloso, pero cuando llegué a "Discapasitado" en la primera línea, casi muero, no pude seguir leyendo! Beso

RIVERITOS dijo...

Es un escrito de un amigo...

Abrazo!