martes, 7 de diciembre de 2010

7 orgasmos

Generalmente ella cubría todo lo que debiera cubrirse con sus manos. Se ponía rápido la ropa para no verse desnuda, tonta ella que no captaba que hasta hace unos minutos, él había visto todo lo que ella jamás había querido ver de ella misma. Se cubría los senos y las piernas. No quería ser vista, no del todo, no tanto así.

Ella y él no se conocían.
Se conocieron y se gustaron.
Ella fue la que en un afán de dar las gracias.. terminó dándole un beso que él supo responder.
En un afán de caricias ella tomó sus manos y él las apretó fuerte.
Nunca antes alguien le había hecho el amor a sus manos. Sus manos sólo le habían servido para escribir y de agenda personal. Siempre había mensajes con tinta escritos en el dorso de su mano para no olvidar.
Él le preguntó que de dónde venía esa maña. Ella respondió que su maña era olvidarlo todo. Ella escribió su nombre en el dorso de él y desde ahí él tampoco ha podido olvidar ese nombre.
Bebieron vino caliente. Uno no muy bueno, pero sabía excelente.
Y se encontraron.
Desde la primera vez se saborearon. Se degustaron. Tal como les gustaba.
No supieron ni cómo ni cuándo, pero ambos tenían las instrucciones del otro.
7 orgasmos y uno largo para él.
Se desnudaron con prisa pero muy atentos de no perderse nada.
Se sorprendieron de esa complicidad ganada. Se sorprendieron de lo bien que les iba.

Esa primera vez se repitió muchas veces.
7 orgasmos y unos cuantos más. Unos más para él.
Siempre hay orgasmos. Siempre hay gemidos. Y siempre, siempre quedan con ganas de más. No consiguen saciarse. Se calientan al verse. Se miran, se timan, se contaminan bien.

Ahora ella sólo quiere que todo de ella esté cubierto por las manos de él.

2 comentarios:

Riveritos dijo...

En alguna parte leí que si quedas con ganas de más, es amor.

Fer. dijo...

Hoy tienes ganas de más?