jueves, 9 de diciembre de 2010

Tacones altos


Se había enamorado y de qué manera!
Había encontrado en él todo lo que hacía falta en su alma. Le habían roto el corazón, los pies y las ganas. La amargura iba y venía... a veces la visitaba más de la cuenta.
Cada 7 de diciembre prendían las velas. Muchos colores y mucha luz. Se miraban y se sentían en casa. Él era su hogar, realmente lo era.

Ella dejó de bailar. Dejó de fumar y dejó de reirse a carcajadas, pero aún sin todo eso, se sentía feliz. Era un hombre que la hacía sentir segura... Seguramente le partiría el corazón.
El corazón feliz es el más fácil de quebrar. Se quiebra en momentos que no se esperan...
Ella lo extraña. Lo recuerda en todo. Ve su cuerpo en el espejo y ve sus manos en él. Va de compras y sabe qué le gustaría comprar a él. Va en el carro con una caja de cigarrillos ligeros y siente que la velocidad no va a lograr quitar ese ahogo que siente en el pecho. Ese ahogo de soledad.
Claro que es mejor sentir rabia!
La tristeza sólo la entiende uno... en momentos de domingo y en perezas de lunes.

Ella podía usar tacones con él. Tacones altos.
Él siempre la veía hermosa. Cómo no ver hermosa a esa mujer!

No sé en qué momento los ojos de él dejaron de mirarla y ella no sabe en qué momento sus besos ya no fueron para él. Se distanciaron en el mismo momento, se traicionaron la misma tarde. Se siguen queriendo en las noches y se siguen amando en muchas tardes, sobre todo en esas tardes de velitas.

Él extraña la calma y la cama con ella. Él extraña sus besos y su manera de cuidarlo. Ella extraña hasta las peleas y ya no le importa que a él no le guste bailar. Lo extraña porque ha sido suyo muchos días, hasta esa tarde en que no lo fue.

En mi lado de tu cama


Dicen que en la cama no hay lados... Eso dicen los que dicen saber.
Pero tú y yo que no nos vangloriamos de cuánto sabemos... Entendemos que lo mío es el lado derecho de tu cuerpo y lo tuyo es el lado izquierdo del mío. Así lo entendemos.
Es así como nos acostamos llenos de ropa o llenos de desnudez.
Así es como somos.

Alguna vez traté de dormir en tu lado. No pude. Tu cama ya conoce cuantas cosas me gustan y en cuantas otras no me acomodo. Pero debo decirlo, contigo es difícil no acomodarme. Tú pones algo tuyo en mí y se acopla de manera sutil, rápida y calientita. Nos acomodamos. Sabes dónde me gusta estar y cómo me gusta bailar.

Y hoy quiero que bailemos muy cerca. Te invito.

Definitivamente me encanta el amor después de hacerte el amor.

martes, 7 de diciembre de 2010

7 orgasmos

Generalmente ella cubría todo lo que debiera cubrirse con sus manos. Se ponía rápido la ropa para no verse desnuda, tonta ella que no captaba que hasta hace unos minutos, él había visto todo lo que ella jamás había querido ver de ella misma. Se cubría los senos y las piernas. No quería ser vista, no del todo, no tanto así.

Ella y él no se conocían.
Se conocieron y se gustaron.
Ella fue la que en un afán de dar las gracias.. terminó dándole un beso que él supo responder.
En un afán de caricias ella tomó sus manos y él las apretó fuerte.
Nunca antes alguien le había hecho el amor a sus manos. Sus manos sólo le habían servido para escribir y de agenda personal. Siempre había mensajes con tinta escritos en el dorso de su mano para no olvidar.
Él le preguntó que de dónde venía esa maña. Ella respondió que su maña era olvidarlo todo. Ella escribió su nombre en el dorso de él y desde ahí él tampoco ha podido olvidar ese nombre.
Bebieron vino caliente. Uno no muy bueno, pero sabía excelente.
Y se encontraron.
Desde la primera vez se saborearon. Se degustaron. Tal como les gustaba.
No supieron ni cómo ni cuándo, pero ambos tenían las instrucciones del otro.
7 orgasmos y uno largo para él.
Se desnudaron con prisa pero muy atentos de no perderse nada.
Se sorprendieron de esa complicidad ganada. Se sorprendieron de lo bien que les iba.

Esa primera vez se repitió muchas veces.
7 orgasmos y unos cuantos más. Unos más para él.
Siempre hay orgasmos. Siempre hay gemidos. Y siempre, siempre quedan con ganas de más. No consiguen saciarse. Se calientan al verse. Se miran, se timan, se contaminan bien.

Ahora ella sólo quiere que todo de ella esté cubierto por las manos de él.

domingo, 10 de octubre de 2010

Ahora me duermo pensando que estás cerca.
Cuándo vuelves a dormir conmigo? Todo extraña todo de ti.

jueves, 30 de septiembre de 2010

Voces 6

V - La poesía ya me sale.
Lucía me sale. Por todas partes.

L - Por qué?

V - No sé por qué. Pero sé que es por ti.

L - Me dejas muda.

V - No tienes que decir nada.

L - Quisiera decir algo, pero nada sale.

V - No tienes que decir nada.


VB/NRA

Voces 5


L - Me sientes?
V - Te siento Lucía.

L - cómo?
V - acá. allá. en las letras. en la soledad. en la impaciencia. en las noches. con los libros te pienso. ni hablar del café Lucía.

VB/NRA

Voces 4

V - Te puedo estar odiando y jamás lo notarías.

...

V - Puedo tener miedo y entonces tú dices te están temblando las manos, pero no! no... es siempre que me tiemblan las manos y tú no sabes nada.

L - De ti. De ti no sé nada.

V - Tú lo sabes todo Lucía.


VB/ NRA

Voces 3


V - Estoy encantado Lucía.
L- Con qué?
V - Contigo.





VB.

Voces 2


Y él le dijo a Lucía alguna vez...

Nunca me des un papel importante

lo voy a volver un cono primero

luego un pitillo


después lo voy a doblar como una carta

y después lo voy a perder

y te voy a decir mil veces que nunca me lo diste


Pero la siguiente vez que me preguntes, de pronto te voy a decir que sí lo tenia, pero que estaba distraído metido en tus ojos y mientras tanto las manos se pusieron a jugar como unas niñas chiquitas e hicieron un cono con tu papel, después un pitillo, después lo doblaron como una carta y después se aburrieron y lo dejaron botado por ahí.


VB.

Voces 1


V - Yo estuve en tus ojos en varios momentos


tambien en tus manos



L - Y esas qué hacian?



V - Estaban jugando como niñas chiquitas en un parque lleno de vasos de cafe y pitllos y sobres de azúcar..







VB.

domingo, 26 de septiembre de 2010

Ven y te duermes en mí.
Necesito soñarme en ti.
Me acompañas?
Constantemente se preguntan qué pasó.
O mas bien, por qué nada pasó.
Tampoco es que tengan muchas preguntas certeras... o inteligentes... o medianamente interesantes.

De esta boca salen tangos.
De estos pies... margaritas vinotinto.
De estos ojos... una que otra mariquita macho.

Tengo unas ganas incontrolables de escribirlo todo...

De estas manos... saldrán poco a poco los versos que compondrán tus rimas. Ya lo verás.
Y la sensación fue grande cuando por fín...
Volví a sentir tus piernas desnudas con las mías.
Mira que hoy cuento esto con los dedos de las manos...
y las manos me quedan cortas.
Empezaré a contar con los pies...
Pero para serte sincera... yo hace rato que te cuento con cada parte de este ser.
Hace rato...

Natalia Riveros Anzola.

lunes, 30 de agosto de 2010

Y sí.
Hoy quisiera poder verte como me gusta.
Como me gusta verte.
Hoy mismo deberías recorrer este cuerpo disociado de la cabeza. La cabeza se nubla de dudas y de algo que yo misma he llamado ridiculeces.
Hoy mismo deberías no soltarme. Soltarme estas ideas tontas quizás.
Hoy mismo deberías arrullarme y consentirme los pezones para que me pueda dormir. Contigo. Tal como logro dormirme contigo.
Hoy me siento ausente. Me siento demente... Me ayudas?
Yo te quiero regalar palabras
Ser tu red para cuando caigas...
Cogerte de la mano al andar.

(singing)
Hoy murió Jairo Anibal Niño.
Un niño grande que se vistió con lápices y pergaminos.
Uno que nos preguntó qué queríamos ser al crecer... Y uno que nos enseñó a encontrar la alegría de querer que teníamos extraviada.
Hay sueños a los que no queremos darle sentido. Por miedo. Por angustia. Por alguna otra razón.
A estos sueños de casas alejadas, en montañas empinadas y personas de tez cuartiada y cabellos brillantes de sudor... No quiero ponerles atención. Se filtran por rendijas que quiero cerrar día a día, acompáñame a cerrarlas porque te quiero de este lado y no de aquel en el que no te pueda ver.

Natalia Riveros Anzola.

sábado, 28 de agosto de 2010

El pasado contamina mucho del presente nuestro.
Y este presente nuestro contaminará otros días en los que ni tú ni yo estemos.
Atrévete a abrirme el alma.
Mira si después de eso te quieres quedar.

domingo, 22 de agosto de 2010

Un año. Una cajita.

Un año. Exactamente a las 10:30 pm del viernes 21 de Agosto se fue.
La respiración simulaba un avión cayendo en picada.
Los ojos desorbitados no reconocían a nadie.
Los tres hijos esperando lo inevitable.
Mi oído pegado a una puerta café.
La enfermera haciendo el papeleo que informa muerte.
El esposo recordando. La madre llorando en el otro cuarto.
La hermana acompañándola sosteniéndole la mano en el viaje del que no la podría traer de vuelta.

21 de Agosto. Ese fue el día que marcará su muerte.
Hablar de la muerte no es fácil. Y menos de alguien que todavía sigue acá, en cada historia.
Yo cerré sus ojos. La piel marchita, amarilla y gastada. Las piernas hinchadas. El cuerpo agotado.
Ella esperó a que sus tres hijos estuvieran cerca.
Yo me despedí el miércoles, le dije que se fuera tranquila. Que ya era tiempo de descansar.
Sólo me dijo que le daba miedo.
Unas noches antes me dijo que Dios la había abandonado.
Eso dijo.

Cáncer.

Entre remedios. Entre pelucas. Entre misas.
Muchos días en esas.
Cuéntame algo, me dijo después de despertarse de algo parecido a un coma.
Cuéntame.
Y yo le conté trivialidades. Pero, qué es la vida sin eso?
Ella tosía.
Yo sólo acariciaba su espalda mientras le contaba de las clases, el trabajo, el hombre que no quería y los libros que no había leído.
Ella sólo pedía perdón por toser tanto.
Quería un jugo de manzana, de esos de cajita. Frío decía. Bien frío.

Los sábados me quedaba en su casa.
Luego cuando crecí, ella se quedaba en la mía.
Desayunábamos juntas y fue la voz presente cuando mamá no estaba. Mucho trabajo.

Jueputa!
Jueputa. Almohada. Llanto.
La señora murió. Ella ya está muerta.
Palabras insulsas en un momento de palabras inútiles.
Claro que había muerto. Su hijo mayor sólo pudo decir eso. Contuvo su madrazo con una almohada que trató de frenar las lágrimas. Palmadas en la espalda. Tranquilo. Tranquilo.

Cáncer.

Sólo recuerdo sus ojos cerrados.
Su piel amarilla.
Su cabeza calva. Odiaba la peluca. La acaloraba.
Ella terminó en una cajita.
Mi tía terminó en una cajita. Hecha trizas, polvo y cenizas.

Horno.

Los dos días del velorio salió el sol.
Los días siguientes le hablé como si estuviera a mi lado.
Los días pasaron y soñaba con ella. La soñé bien. Sonriente.
Hay días en que se me escapa de los sueños.

Rabia.

Se fue.
Se la llevaron.
Dónde estará? Quién se la llevó y a dónde?

Sólo quiero no dejar de soñarla. Me habla. Y me dijo que quería volver a manejar.

Un año. el 21 de agosto de 2010. Una misa.
Su nombre lo leyó un padre que jamás la conoció.
Yo me apreté los ojos con fuerza para no llorarla.
Se me escaparon todas las lágrimas. Todas las de estos 365 días con sus minutos y sus sábados tardíos y solos.

Y si vuelves?
Vuélvete a reir.

lunes, 2 de agosto de 2010

¿Cuál es el estado del periodismo de televisión en Colombia?

El periodismo de televisión en Colombia se instaura desde una manera de contar, desde unas narrativas ajenas a los escenarios propios (el caso del primer noticiero que vio el país, Telenews, con narrativas y un formato estético norteamericano) y se ve ligado a intereses políticos en gran medida tendenciosos y cercanos igualmente a monopolios empresariales.

En primera instancia, existían noticieros de televisión pero no narrativas periodísticas como tal, o por lo menos no alguna que en inicio tradujera lo propiamente colombiano, es así como desde el principio hasta nuestros días, se ha adoptado el esquema técnico norteamericano, queriendo estar a la vanguardia de la tecnología, los sucesos y las maneras de contar, alejándose entonces de tratar de encontrar un mecanismo propio, una estética que sirva como referente de país, más allá de asemejarse a otros modelos periodísticos.

En segunda instancia, desde que la televisión ingresó a Colombia con Rojas Pinilla en el poder, se evidencia una estrecha relación entre el poder y los medios de comunicación. Es la televisión la que sufre los efectos de las decisiones de los mandatarios, por ejemplo, en el caso de Alberto Lleras Camargo, este presidente no tuvo gran empatía personal con los medios, por lo que en este periodo, la televisión decayó.

En cuanto al poder, este también está ligado a los monopolios empresariales, dueños actualmente de los medios de comunicación (Grupo Ardila Lule y Grupo Santodomingo). Aunque en el constituyente de 1991 se sugería desligar estos dos ámbitos, la realidad es diferente. Los medios se ven “mediados” por políticas institucionales y gubernamentales y se narra desde esos intereses particulares.

Hay que tener en cuenta otro aspecto y es que como lo explica Eduardo Noriega de la Hoz, ex comisionado de la CNTV (Comisión Nacional de Televisión), el poder no solo usa sino que también abusa de los medios. Es por eso que el periodismo de televisión antes de preocuparse por lo establecido en la constituyente del 91, que indicaba que la televisión debe formar, educar, recrear y consolidar la democracia, se ha preocupado por adherirse a estos intereses económicos, dejando de lado los fundamentos del periodismo, como la verdad, la transparencia y servir de ente fiscalizador del poder.

Ahora bien, es importante entender también que es desde los medios donde se legitima el poder, donde se distrae al receptor de temas álgidos, proporcionando cortinas de humo constantes, como es el caso del actual señalamiento de Fernando Tabares, ex director de Inteligencia del DAS, quien compareció ante el Fiscal delegado de la Corte Suprema y declaró que todas las órdenes para hacerle seguimiento a magistrados de la Corte y opositores del gobierno venían directamente de la Casa de Nariño, señalando tajante y directamente a Bernardo Moreno, Secretario General de la Presidencia. A esto se le añade varias noticias sobre el conflicto Venezuela – Colombia, saturando al televidente de este suceso y dejando relegado el otro, sin que ninguno de los dos sea más o menos importante, pero se le quita relevancia a temas tan importantes como las chuzadas del DAS, en el que se ve inmerso el presidente de la República.

Este tipo de prácticas periodísticas en televisión no van de la mano de la democratización anhelada. La agenda la imponen los monopolios empresariales, por lo que no se le está informando a la audiencia de manera adecuada. Entonces, cuando el periodismo debería y debe ser el ente fiscalizador del poder, parece entonces que es sólo una figura del titiritero, que responde a intereses, que informa según órdenes de entidades que no deberían tener dirección total de la información, porque para que exista democracia en los medios de comunicación es necesario que al gobierno le interese el hecho de construir un modelo y diseñar políticas que permitan el fortalecimiento de los medios locales, regionales y comunitarios, para que la voz sea diversa, para que se le inyecte el capital necesario a la televisión pública, que como explica Germán Yances, analista de medios de comunicación, es en este espacio en donde se reflejan las minorías que en la televisión privada no muestran, por no responder a dinámicas comerciales fuertes.

Es claro que desde los recursos que el Estado obtiene de la televisión privada, se fortalece la televisión pública, pero sobre lo que realmente es relevante abrir la discusión, es ¿por qué si los ciudadanos participan también de esta financiación, por qué se prefieren contenidos de canales privados o en muchos casos, de canales internacionales?

Retomando las ideas de Germán Yances, él sugiere que “lo que no aparece en los medios no existe”, desde este argumento, ¿está el periodismo a favor de quienes deberían conocer la verdad sobre diferentes asuntos nacionales o por el contrario, está permitiendo la no visibilización de temas concernientes y demandables de la conducta estatal? Se podría ver cómo esto sucede de acuerdo a los vaivenes de la política como se explicaba antes.

En materia de lo informativo, se ha visto diezmado el espacio de opinión. En noticieros como Noticolor y Contrapunto, había espacios para Darío Silva y Jairo Soto, en el que su nota editorial tenía un tiempo y espacio pertinentes, pero luego, los noticieros se ampliaron en formatos matutinos en donde primó el show Business y la puesta en escena, por lo que la noticia se volvió ligera, sin análisis juiciosos y relevantes. Es así como decae la manera de hacer noticieros por televisión, gracias a los efectos monopolizantes de los grupos económicos.

En materia de lo informativo desde el reportaje, actualmente los canales privados dieron espacio a programas como Séptimo día y Pirry, en donde se presentan temas que atañen a las minorías y sobre todo, se da un giro en la manera de contarnos desde nuestras narrativas o por lo menos, más allá de ejemplos simplones de lo que es ser colombiano, se permite que existan diversidad de voces que cuenten hechos ligados a las decisiones del estado, pero desde el papel de víctima o victimario.

Finalmente, se evidencia la necesidad de desligar al poder de los medios de comunicación, especialmente en un país donde es necesario contar tantas atrocidades y atropellos del poder ejecutivo y legislativo. Se debe entonces trabajar por la democratización de los medios de comunicación, para que el periodismo televisivo recobre y recuerde los fundamentos que lo sustentan, para que así el poder deje de abusar de ellos.

Se necesitan periodistas que estén dispuestos a no permitir los abusos y a contar la verdad, no la que les interesa a muchos que se sepa, sino las diferentes voces sobre un hecho, así se conseguirá pluralidad, porque como se sabe, hay varias versiones de lo acontecido.

Se entiende entonces que siendo la información un bien público, esta debe ser de calidad, para que así esté ligada a la democracia y a una relación que beneficie las narrativas, los argumentos y el debate en una nación donde hay tanto por contar, pero que al existir restricciones y censura, se ha promovido un descenso en la calidad de hacer periodismo.

Natalia Riveros Anzola.


miércoles, 9 de junio de 2010

lunes, 17 de mayo de 2010

Sì, creo que tengo un claro esbozo de tu cuerpo en mi cabeza.
Sabes que te agarro con fuerza y luego me recuesto encima tuyo untàndote este amor nuestro.
Quiero que le sigas dando dos vueltitas al cordòn de tus zapatos...
y que me sigas amarrando el corazòn a tu vida. A esas ganas de amarme. De consentirme. De sentirme. De abrazarme. De hacerme guardar todos los dìas y todos los besos en la mesita de noche.
Yo sòlo te pido hoy que vuelvas a amanecer conmigo. Realmente quiero que seas lo primero al despertar.

Natalia Riveros Anzola.
Hoy sòlo quiero saber que mañana, el dìa empieza contigo.

viernes, 23 de abril de 2010

38 razones para no perder el votico

Columna


Ya que estamos a 38 días de elegir nuevo presidente, he aquí 38 razones que lo ilustrarán para tomar la mejor decisión. Este es su país, disfrútelo:

  1. Es un país sin Fiscal.
  2. Sin Tercer canal.
  3. En el que como en la buena cocina, hay que saber lavarse bien las manos.
  4. En donde la gente votó por sandías y bizcochos.
  5. En el que se cree que un debate es un cuestionario.
  6. No se sabe a ciencia cierta quién es la verdadera partera de la seguridad democrática, si Noemí o Martha Lucía.
  7. En donde hay zonas realmente francas.
  8. Ahora Jorge Alfredo compite con las modelos de televisión que aparecen a las 12 de la noche.
  9. En donde puede ir a visitar las pirámides, pero créame, puede que salga estafado de la visita.
  10. Por el cambio de Cambio.
  11. En donde otro santo ganará.
  12. Acá les gustan las arepas volteadas y bien quemadas.
  13. En donde roban pidiendo PINes para ganar uno que otro billetito.
  14. Tenemos una vecindad paranoica. A uno al que le encanta la rusa.
  15. Acá deberían chuzar más paquetes de coca y menos cables.
  16. El único lugar en donde un guiño es realmente cotizado.
  17. En donde da física pena que Noemí sea mujer.
  18. En el que creen que por tener Parkinson, la mano temblará para gobernar.
  19. En el que los más Santos mandan matar.
  20. Acá un candidato quedó con sólo 8 dedos para gobernar. ¿Qué tal le irá?
  21. En casa grande, reina sangre de Escobar.
  22. Por fin el daltonismo parece algo bueno, en vez de rojo, estamos viendo verde.
  23. Acá el procurador pide que no le exijan disciplinar al Presidente. Pobre tipo, tarea difícil!
  24. En donde los dos polos terminan uniéndose.
  25. Aquí se vende el Dummy del secuestrado bien barato.
  26. El metro se quedó sin medida.
  27. Acá se le tiene la mano con hueso y proteína.
  28. Podríamos fácilmente tener las palabras del escudo de Springfield: Corruptus in extremis.
  29. En el que aClararon al Polo.
  30. En el que se mandan carticas de felicitación entre curas. La no denuncia lleva el cielo con todos los santos.
  31. Es positivo que vale más un hipopótamo que cualquier santo.
  32. Acá todo es falso de toda falsedad. Somos reiterativos a toda costa.
  33. Aquí le informo, es mayor pecado coger la cola que cortarla con motosierra.
  34. Se le tienen filas y filas de gente yendo de un lado a otro en familia. Lástima que tampoco logramos tener el primer puesto en la lista de países con mayor número de desplazados, quedamos de segundos. Tendremos que trabajar menos para ganar más.
  35. Aquí tenemos kamikaze del intercambio humanitario. De ñapa un turbante.
  36. Cómo olvidar que acá si usted es jefe, usted tiene derecho a un ventilador.
  37. Y quién haya dicho que acá no hacemos concursos y que uno nunca gana nada, mire usted no más, rifamos notarías (con un alto índice de posibilidad de ganar).
  38. Finalmente, acá no se preocupe que todo queda en familia, con El Tiempo se irá dando cuenta.


Natalia Riveros Anzola.

domingo, 18 de abril de 2010

Hoy sólo te quiero pensar.
Recorrerte.
Inhalarte.
Entenderte como mi mejor cómplice.

En este momento... no sólo mis manos recorren mi cuerpo.
Tus manos se mezclan con mis dedos.
Sabes en qué punto exacto comienza mi cintura...
Pretendes no dejar ni un rincón sin tocar.

El calor preciso, el frío justo.
y esas 9 canciones que rondan por ahí.

Natalia Riveros Anzola.

jueves, 8 de abril de 2010

Columna
abril 8 2010



Cuando el corazón no está preparado para hablar de la muerte con humor, simplemente se abstiene y de él sale lo necesario para tratar de comprender algo que realmente se nos fue de las manos. No vengo a hablar de relaciones fallidas, ni de infortunios amorosos.

Son realmente frustrantes las últimas imágenes. La última mía todavía, después de casi 8 meses, pesa. Cerrarle los ojos y pedirle que descansara. Los sonidos de desfallecimiento, mis primos en el cuarto esperando el momento que nadie quería esperar.

Ella dijo que Dios la había abandonado y que no sabía por qué la noche la atacaba. Repetía, días antes, que le daba mucho miedo irse, que no sabía cómo iba a ser todo. Se despidió de sus tres hijos antes de que los ojos se le pusieran vidriosos y las palabras dejaran de salirle de la boca. Me despedí de ella, después de tanto pensarlo y saber que sería lo mejor.

Ella me llevaba casi todos los sábados, junto con Daniela, mi hermana, a que pasáramos la noche en su casa y nos despertaba con un desayuno delicioso. Mis primos se convirtieron en mis hermanos, Ofe y mi mamá, a parte de hermanas, se convirtieron en mejores amigas y con eso crecí.

En lo que no estaba mi mamá, siempre estaba mi tía. Resulta realmente difícil en este momento acordarme de ella sin esa última imagen. Pensamos que el cáncer no iba a ser tan cruel con su cuerpo, pero la dejó calva, sin fuerzas e inflamada. Tomaba todo en lo que ella depositaba esperanza, aguas, medicamentos, y mi abuela le ungía el aceite del Señor de los milagros, consagradamente todas las noches.

Creo que desde ahí, ando medianamente peleada con Dios, pero considero que es el sentimiento que genera la incertidumbre y sobre todo, la impotencia. Ante la muerte, somos esclavos de otros deseos y ese es el cuento final.

Me acuerdo que los doctores decían, luego de una quimioterapia de rescate, que en vez de curarla, ayudó a matarla, que no entendían por qué los químicos habían reaccionado de esa manera. ¿Qué hace uno cuándo dicen eso? Nosotros tuvimos que esperar a que despertara, luego de casi de una semana inconciente. Ofe nos contó que había visto, en ese letargo, a Dios y al diablo.

Agradeció haber vuelto de ese estado, dijo que ahora disfrutaría más la vida. Era tarde. Dos meses después no nos volvería a ver, ni la volveríamos a oir. Murió el 21 de agosto de 2009, a las 10:30 pm, era viernes. Era ella, mi tía, la que me crió como a una hija y en la que siempre vi a una madre.Yo todavía no puedo comprender que la que iba en esa caja de menos de 30 centímetros era ella.

Seguramente han perdido a alguien y me entienden. Seguramente a muchos los tomó por sorpresa aquella muerte, a nosotros, la enfermedad nos trató de preparar durante casi dos años. Yo la ayudaba a vestirse y siempre le dije que estaba hermosa, porque ella ya no quería ni verse al espejo.

Escribí las palabras, no fui capaz de leerlas en la misa. Mucha de su ropa me la dieron a mí, todavía no soy capaz de ponérmela. Su cama está ahí, justo al frente de mi cuarto, vivió conmigo casi un año y todavía en las noches miro curiosa para ver si aparece. Yo le hablo y le cuento cosas. Y le lloro y la recuerdo. Sueño mucho con ella y siempre la sueño bien y sana, siempre me dice que ya se cansó de estar donde estaba y que ahora sí quiere manejar, porque antes le daba miedo.

Yo todavía me acuerdo de lo que escribía antes de que se fuera, hoy vuelvo a escribir, sobre todo, porque a ella le encantaba leerme.

... Hoy eres mariposa, un girasol, un soplo, una vida . ...


Natalia Riveros Anzola.


viernes, 2 de abril de 2010

La flor roja


Se vierten la oscuridad en cada uno de sus dedos...
la saborean... la vuelven a escupir... pasa de los labios de ella a los de él, y así sucesivamente.
Él le pide que no lo deje de ungir de su tinta amarga... de esa que él se ha acostumbrado a sentirla dulce.
Ella sólo le cierra la boca. Recoge esa ropa vieja y gastada que compró en alguna baratija de la carrera séptima. Pasa los dedos por su pelo, totalmente estrujado y maloliente, que para él no había mejor suciedad que la de ella. Ella era limpia y era. Eso pasaba, era. Existía sólo en él y para él. Aspecto que ella no entendía.
Él lamía las sábanas tratando de recuperar-se, recuperar-la. Pero el rastro se iba en su afán, en ese afán que las almas indispuestas traen. Ella no lo quería a él.
Volvía de vez en cuando a ese rincón de oscuridad que sólo ellos lograban entender, porque a los ojos de la ciudad, era un lugar pútrido y lleno de malos recuerdos. Ella volvía al único lugar en donde la oscuridad tenía un sentido real, casi luminoso.
Pero él no conocía la oscuridad, la aborrecía, y por eso ella vestía de blanco y carmín con él. Necesitaba valerse de todos sus trucos (aunque muy pocos) para que él no oliera los besos del otro. Para que las huellas grises no se notaran en su piel.
De vez en cuando él la notaba enamorada. No podía no estarlo. Finalmente, le había dicho que era su mejor relación. Entonces ¿por qué volvía a ese rincón lleno de páginas carcomidas por el hambre de la noche? Se habría dado cuenta que ahora él se moría por ella, por esa que vestía siempre un vestido negro con lunares blancos y una flor al lado del corazón? Se habrá dado cuenta que el carmín no era para ella y que el esfuerzo no podría matar las ganas de pintar sus uñas de color asfalto y volver a sentir el alma marchita, tal como le ha gustado siempre.
A una mujer que le gusta la oscuridad, no se le debe sacar de allí. Sus pies se han acostumbrado al suplicio de los bichos y de la bruma. Su piel llena de hendiduras ha repetido mil veces el gusto de no ser observada. Él la observaba y ella sólo se cubría, él disfrutaba el sol aunque le quemara la retina. El otro odiaba el vino, pero lo vertía en su parte baja y la disfrutaba toda. Ella quedaba oliendo a barro, vino y sudor. No le disgustaba. La otra, siempre tenía un anillo de corazón en el dedo del medio. Tenía la piel suave, una que otra pena adentro, pero siempre sonreía y él pudo ver esa sonrisa. No pudo escapar después, no quiso escapar después.
Ella la envidiaba. La resentía. La quería lejos. Ya no se podía. Él sólo quería estar vestido de rojos y amarillos y uno que otro azúl. Detestaba el negro de su vida, de su sonrisa, de su magnetismo. Había elegido bien. Esa de vestido lo esperaba para bailar, esta vez en la oscuridad, pero con todos los faroles prendidos. Él, la esperaba a ella, en el mismo rincón oscuro, triste, pero con vida para los dos. Volvían a retorcer los cuerpos, él se arremetía contra ella y ella no pronunciaba ningún gemido. Le hubiera gustado haber conseguido una flor roja... igual a la que usaba ella con su vestido.

Natalia Riveros Anzola.

jueves, 25 de marzo de 2010

Entre números que no entendemos

Columna


Setenta y nueve. Esa fue la cifra. Lo más indignante es que el titular rezaba “Sólo quedan 79 secuestrados en Colombia”. ¿Desaparecieron entonces más de 1000 plagiados? Olga Gómez, directora ejecutiva de País Libre cree que "A los secuestrados los desaparecieron en Colombia”, esto en cuanto al informe que presentó el gobierno, el cual contrasta con cifras de la Fundación Esperanza verde, en la que registran más de 3000 plagiados.


Será que Alvaro Uribe pretende salir airoso de su gobierno entregándole no sólo al país sino a la comunidad internacional unas cifras que darían cuenta de su seguridad democrática? Se sentirá muy seguro para dar cuenta de un informe con menos de 80 plagiados, cuando organizaciones dedicadas al tema del secuestro han declarado números diferentes?

Quisiera entender la cifra, no sólo entenderla, sino creérmela. En vez de 3000 plagiados amarrados a árboles, con cadenas al cuello, pegados a los huesos, caminando por trochas, hablando solos dándole clases a unos árboles, con el cuerpo lleno de gusanos y con botas gastadas, quisiera creer que son 79, pero no puedo. En este país el símbolo de porcentaje lo desgastaron a punta de uso incorrecto.


Ahora bien, no sólo pasa con los secuestrados. Cuántos jóvenes habrán sido realmente dados de baja en los falsos positivos? Se habla de 19. Crímenes para presentar resultados. El asesinato de 19 supuestos guerrilleros, porque aquí todo lo suponen. Suponen que la guerrilla está a punto de acabarse, suponen que se ha reducido más del 90% la cifra de plagiados, suponen que aquel es guerrillero y por eso hay que matarlo. País de suposiciones y como lo dijo indignado hace más de 10 años César Augusto Londoño, País de mierda.


Lo realmente vergonzoso es que al no entender las cifras, las pasamos de largo, como cuando se dice que al año mueren 20.000 niños y 1666 al mes, según Hernando A. Villamizar, presidente de la Sociedad Colombiana de Pediatría, cifra exacta que presentó la Fiscalía en lo referente a los niños violados anualmente.

Las cifras van y vienen, pero en las víctimas se quedan. Ellos sí pertenecen a ese número que pasa de largo para muchos otros. En Winsonsin, Estados Unidos, 200 niños sordos fueron violados por el reverendo Lawrence C. Murphy, quien nunca fue juzgado o sancionado por la Iglesia, aún a sabiendas del actual Papa Benedito XVI. El violador muere, las víctimas no tienen reparación y sólo se presenta un número, desafortunadamente, uno muy grande.


Hay 1500 desplazados diariamente, y 600 niños mueren de hambre por minuto. Sí, como lo lee, o eso es lo que dicen. Por minuto. Cada vez aumentan los ceros o disminuyen según lo conveniente. Conviene parar por un minuto y digerirlo, entender y ser escépticos a esas cifras corregidas, maltratadas, desvirtuadas y sin sentido. Se habla de solo 79, como si de un momento a otro esa cifra fuera diminuta, minúscula, insignificante.


Lo conveniente sería entenderlo, ¿no cree? Lo que es claro es que a esta sociedad se le olvidó contar y sobre todo, recordar. Tal vez porque duele, tal vez porque es mejor no pensar en eso. Y a todas estas, ¿se acuerda de cuánta gente le hablé?


Natalia Riveros Anzola.

miércoles, 10 de febrero de 2010

Bummer

Hoy me harta la gente.
Me molestan sus llamadas incoherentes,
sus ínfulas de yo no sé qué.
Me harta la amistad a medias. Realmente me astía.
Esa amistad que sólo sobrevive por los recuerdos de no sé cuánto tiempo...
Es parecido a esas relaciones amorosas que uno sabe que están truncadas y muertas hace tiempo... pero que no han sido presas del tijeretazo final.
Eso detesto.
Detesto las llamadas obligadas,
los te quiero simples, llanos y sin gracia.
Las visitas sin querer,
La amistad muerta.
No sé si ... me lastima o me hierve la sangre...
Sólo sé que no se siente bien... nada bien.

Natalia Riveros Anzola.

martes, 2 de febrero de 2010

DosDeFebrero

Hoy celebro un cumpleaños ausente en tu ausencia.
Hoy recorro tu imagen... de a poco... para no extrañarte de tal manera... de la manera en que no me permito para no llorar.
Llorarte... prefiero reirte y amarte. Amarte por todo lo que eres (no fuiste)... porque sigues siendo.
Feliz cumpleaños. (ausente).

domingo, 31 de enero de 2010

"Es que a mí me sobra el aire", Sabines

I

Déjame reposar,
aflojar los músculos del corazón
y poner a dormitar el alma
para poder hablar,
para poder recordar estos días,
los más largos del tiempo.

Convalecemos de la angustia apenas
y estamos débiles, asustadizos,
despertando dos o tres veces de nuestro escaso sueño
para verte en la noche y saber que respiras.
Necesitamos despertar para estar más despiertos
en esta pesadilla llena de gentes y de ruidos.

Tú eres el tronco invulnerable y nosotros las ramas,
por eso es que este hachazo nos sacude.
Nunca frente a tu muerte nos paramos
a pensar en la muerte,
ni te hemos visto nunca sino como la fuerza y la
alegría.
No lo sabemos bien, pero de pronto llega
un incesante aviso,
una escapada espada de la boca de Dios
que cae y cae y cae lentamente.
Y he aquí que temblamos de miedo,
que nos ahoga el llanto contenido,
que nos aprieta la garganta el miedo.
(...)

V

De las nueve de la noche en adelante,
viendo televisión y conversando
estoy esperando la muerte de mi padre.
Desde hace tres meses, esperando.
En el trabajo y en la borrachera,
en la cama sin nadie y en el cuarto de niños,
en su dolor tan lleno y derramado,
su no dormir, su queja y su protesta,
en el tanque de oxígeno y las muelas
del día que amanece, buscando la esperanza.

Mirando su cadáver en los huesos
que es ahora mi padre,
e introduciendo agujas en las escasas venas,
tratando de meterle la vida, de soplarle
en la boca el aire...


XIV

No se ha roto ese vaso en que bebiste,
ni la taza, ni el tubo, ni tu plato.
Ni se quemó la cama en que moriste,
ni sacrificamos un gato.

Te sobrevive todo. Todo existe
a pesar de tu muerte y de mi flato.
Parece que la vida nos embiste
igual que el cáncer sobre tu omoplato.

Te enterramos, te lloramos, te morimos,
te estás bien muerto y bien jodido y yermo
mientras pensamos en lo que no hicimos

y queremos tenerte aunque sea enfermo.
Nada de lo que fuiste, fuiste y fuimos
a no ser habitantes de tu infierno.

XV

Papá por treinta o por cuarenta años,
amigo de mi vida todo el tiempo,
protector de mi miedo, brazo mío,
palabra clara, corazón resuelto,

te has muerto cuando menos falta hacías,
cuando más falta me haces, padre, abuelo,
hijo y hermano mío, esponja de mi sangre,
pañuelo de mis ojos, almohada de mi sueño.

Te has muerto y me has matado un poco.
Porque no estás, ya no estaremos nunca
completos, en un sitio, de algún modo.

Algo le falta al mundo, y tú te has puesto
a empobrecerlo más, y a hacer a solas
tus gentes tristes y tu Dios contento.

(Me avergüenzo de mí hasta los pelos
por tratar de escribir estas cosas.
¡Maldito el que crea que esto es un poema!)

Quiero decir que no soy enfermero,
padrote de la muerte,
orador de panteones, alcahuete,
pinche de Dios, sacerdote de penas.
Quiero decir que a mí me sobre el aire...

XII

Morir es retirarse, hacerse a un lado,
ocultarse un momento, estarse quieto,
pasar el aire de una orilla a nado
y estar en todas partes en secreto.

Morir es olvidar, ser olvidado,
refugiarse desnudo en el discreto
calor de Dios, y en su cerrado
puño, crecer igual que un feto.

Morir es encenderse bocabajo
hacia el humo y el hueso y la caliza
y hacerse tierra y tierra con trabajo.

Apagarse es morir, lento y aprisa
tomar la eternidad como a destajo
y repartir el alma en la ceniza.

miércoles, 27 de enero de 2010

Te digo a qué suenas?



Tú suenas a un son cubano,
Tu cuerpo agridulce se mezcla con lo agrio y con lo dulce del mío.
Tú me intuyes, me hueles, me saboreas.
Suenas a tambores, maracas y a una buena voz,
de esas que juntan los cuerpos en un sólo son.

Tú suenas y yo te oigo.
Oigo tus muecas y esa risa, esa carcajada que sale a menudo.
Oigo tu vida, te oigo y suenas a Cuba, a algún rojo vivo...
Suenas a mar, a olas de caricias.
Suenas y yo te oigo...

Oigo hasta lo que no quieres decir,
Oigo tu niñez y tus recuerdos mudos,
Oigo aquello que de verdad recuerdas y aquello que quisieras olvidar.
Oigo ese juego que inventamos,
Esa ternura y como te escondes en mis brazos,
y oigo los cinco minutos de más que me pides.

Te oigo y oigo la noche tuya y ese amanecer en el que piensas,
Oigo tus desveladas, tus miradas...
Las que desnudan y enamoran.
Sabes? Te oigo hasta el alma...

Y yo, a qué te sueno?

domingo, 24 de enero de 2010

Un día a la vez...


Me gusta la isla que hay en ti, la isla que eres y el son que te rodea...
Me gusta la idea y sobre todo, disfruto lo que somos... juntos.
Eres conmigo y soy contigo y creo que ahí está el secreto...
La comodidad de tu cuerpo con el mío, el calor correcto y la piel con ganas.
La franqueza.
La ternura.
Descubrirnos niños.
El ingenio.
La magia.
Sobre todo... la curiosidad.
Eso de hacer lo posible por no desgastarnos... sino gastarnos los besos del día para volver por más el día siguiente...
Algo está claro, nos hemos vivido, bebido, amado, un día a la vez.
Nos hemos encontrado, buscado y amado, un día a la vez.
Nos sentimos, bailamos y escribimos, todo un día a la vez...
Y así eres, mi isla... mi parada, mi encuentro azúl.
Eres. Y por eso me gustas. Porque eres.
Eres cuanto amo y cuanto quiero contar... Eres el cuento que quiero contar.
Y quiero que un día a la vez, me sigas leyendo en el color con el que me conociste,
y la escritura sea ahora a dos corazones (como lo viene siendo hace rato),
y te mojes de son y de vida,
y encuentres en mi cuerpo los instrumentos que necesites para vivirla,
saborea,
muerde,
camina... a mi lado.
Que yo me quiero quedar al lado tuyo, un día a la vez, pero muchos días.

Para ti... mi isla, mi son... mi momento.